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El Deporte, el esfuerzo y la competencia

Sofía lleva los últimos seis meses jugando volleyball. Llegó a este deporte después de cuatro años de gimnasia, un paso por el levantamiento olímpico y el CrossFit, y una etapa breve de arquera de fútbol. Cuando cerramos el ciclo de gimnasia por un cambio de ubicación que nos hacía imposible coordinar los traslados, le preguntamos qué quería hacer. Respondió "nada". En nuestra casa hay una regla clara: las niñas pueden elegir el deporte que quieran, pero no pueden no hacer deporte. Así que eligió volleyball. Todavía no sé por qué. Lo que sí sé es que quería que tuviera la experiencia de ser parte de un equipo. Todos los deportes que había practicado hasta entonces eran individuales. Me ha tocado acompañarla a la mayoría de los entrenamientos. Debo ser honesto: muchas veces sufro al verla desde afuera. La veo con las ganas que tiene de acercarse a otras niñas, de hacerse amigas, y veo cómo constantemente se restringe a sí misma por miedo, por no querer sentirse rechazada. A lo...

El error no forzado

Hace un tiempo escribí un artículo acerca de qué decisiones tomaría diferente si tuviera la oportunidad de partir de nuevo. Esa reflexión me quedó dando vueltas, principalmente por cómo ha cambiado mi visión con respecto al tamaño del negocio. ¿Cómo se mide realmente esto? En las últimas semanas he tenido conversaciones con distintos emprendedores y en más de una ocasión aparecen las dudas respecto a pensar que el tamaño del proyecto tiene que ser el determinante del resultado. Si el local es grande, si tiene muchos alumnos, le debe ir bien. Esa sobresimplificación del problema de emprender creo que genera un daño enorme y nos tiene a todos un poco enredados. Cuando comencé con Acción estaba seguro de que tamaño era igual a rentabilidad. No sé si una igualdad, pero al menos una fuerte correlación. Por consecuencia mis búsquedas en la primera etapa estaban enfocadas en hacer crecer el proyecto. Cuando en el 2014 me vine a trabajar 100% en Acción, nuestra tasa de ocupación de las clases ...

Un lugar para todos o un lugar para algunos

Las últimas semanas el equipo de marketing de Acción ha estado haciendo un maravilloso trabajo mostrando cómo son y cómo viven las personas sus entrenamientos dentro de nuestros boxes. En cada uno de estos relatos se ha logrado plasmar de manera muy emotiva a cada uno de los individuos, su entorno y cómo estos interactúan con el deporte y la actividad física. Cada uno de estos videos ha logrado impactar a nivel comunicacional y ha permitido fortalecer de manera más clara el mensaje de Acción. Pero ¿cuál es el mensaje de Acción? Los números son uno de los mundos que me fascinan. Amo los indicadores y me encanta medir el progreso. Encontrar el indicador correcto que nos ayuda a movernos desde el punto A al B pone en juego mi curiosidad, me enfoca de manera clara en un objetivo y me permite crear planes cuyos resultados puedo ir midiendo con el tiempo. El éxito o el fracaso están en cada una de esas aventuras. Pero si hay algo que los números no permiten es captar todo lo que pasa en el p...

El método Enlifted

En abril asistí a un evento de CrossFit, solo el segundo en catorce años de afiliado, y participé en un taller de mindset dirigido por Mark England. En un momento del taller, dos personas teníamos que compartir nuestra historia con el grupo. Me tocó a mí. Escribí mi historia con CrossFit y con la construcción de Acción. Y algo extraño pasó cuando la puse en palabras y la miré desde afuera. Pude sentirla de una manera distinta. Pude verme. Pude vincular mis emociones con todo lo que había vivido y entender mi relación con este proyecto de una manera que no había logrado antes. Hubo lágrimas. Hubo mucha emoción en mi relato. Hasta ese momento sabía que algo existía dentro de mí, pero no tenía precisión sobre lo que sentía realmente. Ese ejercicio me abrió una puerta. Y me dejó con una pregunta que no puedo dejar de hacerme: ¿cuántas historias tenemos atrapadas en la cabeza que no nos dejan avanzar, simplemente porque nunca hemos sido precisos con nosotros mismos sobre cómo nos hacen sent...

Las RRSS y la comunicación

Tengo 2.300 seguidores. Ningún brillo. Y estoy escribiendo sobre redes sociales. El que está leyendo esto puede rápidamente pensar: "qué descaro hablar de marketing alguien con esas métricas." Y tiene razón en cuestionarlo. Soy muy consciente de lo malo que soy para esto. Pero también sé que he ido mejorando de a poco, que estoy buscando mi propia voz en el proceso, y cada cierto tiempo logro conectar con alguien que está en la misma. Porque eso busco: no llegar a muchos, llegar a los correctos. A los que realmente puedo ayudar. Y eso es exactamente de lo que quiero hablar. Este tema sale constantemente en mis conversaciones con coaches y emprendedores. Siempre como algo negativo, algo que no quieren hacer. Las frases que escucho a diario son siempre las mismas. "Estoy pensando en crear contenido." "Tengo que empezar a grabar pero soy pésimo con la cámara." "Me da miedo que los haters me dejen comentarios." "Grabé algunos videos pero todavía...

Volver a empezar

"Si pudieras elegir, ¿volverías a construir Acción CrossFit? ¿Volverías a poner un box?" "No, para nada. No lo volvería a hacer nuevamente. Lo he disfrutado mucho pero no sé si tengo la energía de hacer esto de nuevo. Menos ya sabiendo lo que implica." No son las palabras exactas, pero recuerdo esa conversación de hace unos siete u ocho años. Antes de la pandemia. Antes de muchas cosas. Y mi respuesta fue contundente. Más que las palabras recuerdo la sensación. La pregunta simplemente se sintió pesada, agotadora. El solo pensar en volver a vivir todo de nuevo sonaba como una proeza que no quería repetir. Pese a los éxitos que acumulábamos a esa fecha y a los lindos momentos, la sensación de cansancio se sentía. El desgaste de los primeros años del proyecto era parte de mis recuerdos, de lo que sentía. En ese momento, volver a comenzar no me parecía una opción. Lo curioso es que desde entonces he vuelto a comenzar una y otra vez con este proyecto. Lo que no era capaz...

Es tan difícil/maravilloso verlas crecer

Este fin de semana me tocó vivir una linda experiencia. Un viaje familiar con un objetivo principal: la competencia de mi hija de 7 años de gimnasia en La Serena. Para nosotros como familia es la excusa perfecta para arrancarnos unos días de la rutina y aprovechar el impulso para disfrutar de esta pequeña aventura. Además tiene un componente que para nosotros es relevante y que apunta a cómo el deporte es parte de la vida de formación de nuestras hijas. A fin de cuentas es algo que nos tomamos en serio. Pero además hace énfasis en algo que hemos construido como familia: estar ahí para apoyarnos en estos momentos. Muchas veces nuestra vida gira en torno a este tipo de eventos. Y eso es intencionado. Así queremos que sea esta etapa de la vida. La competencia era el domingo así que estuvimos un par de días disfrutando de la playa de La Serena y culminamos la aventura con la presentación de la Chiki. Es maravilloso acompañarla en este tipo de eventos. Porque por más que estás con ella en l...

Los agregadores de fitness te quitan tu voz.

Hace unos días le pregunté a la inteligencia artificial dónde recomendaba entrenar en Santiago. Primera buena noticia: puso a Acción primero. Mi ego quedó contento. Entonces le pedí que ampliara los criterios y rankeara cada opción. Para mi sorpresa, quedamos segundos. El motivo fue categórico: el box que nos superó tenía reseñas en ClassPass. Quedé confundido. Y después molesto. Al día siguiente estaba en una reunión de Perfect Day Living y dentro de los participantes estaba Margaux Alvarez, que para quienes siguen CrossFit saben que compitió al más alto nivel. En un momento me preguntó directamente: ¿por qué no usas ClassPass? Le di una respuesta corta. Pero decidí desarrollarla acá para quien le pueda servir. ClassPass, y los agregadores de fitness en general, te hacen genérico. Te ponen al lado de cientos de otros centros vendiendo lo mismo. Y al hacer eso, te quitan lo único que realmente te diferencia: tu voz y la posibilidad de generar una conexión real con las personas que entr...

Experto no es un título. Es un viaje.

Tres definiciones antes de empezar. Experto es alguien que estudia y aplica el conocimiento de manera intencionada, y que es capaz de entregar de manera constante y consistente resultados. Es un viaje, no un destino. Profesional hace referencia a la intencionalidad con la que realizamos una tarea. El compromiso de actuar de manera virtuosa en lo que hacemos. Es una forma de respeto a aquello que desempeñamos. Título profesional. Un invento de marketing que muchos creyeron les entrega superioridad moral y la capacidad de exigir rigurosidad a otros, sin ser capaces de mirarse al espejo primero. Con eso claro, cuento por qué llegué a estas conclusiones. Hace unos días apareció en mis redes una publicación con un tono así: "un curso de un fin de semana no te hace experto." Me lancé a comentar, traté de sonar inteligente con un "¿qué es un experto?", y recibí algunas respuestas que me dejaron pensando más de lo esperado. Dos cosas me llamaron la atención. Primero, la sol...

El verdadero desafío

Hace algunos días me tocó ir a mi primera clase de jiu jitsu en un centro nuevo. Es algo que se siente muy incómodo. Asusta. Sobre todo cuando llegas al final de la clase y el profe invita a luchar. Como alumno nuevo te quedas esperando que alguien "te saque a bailar". No conoces a nadie, no sabes qué esperar, y vas a estar expuesto a riesgos que no puedes predecir. Bajas la mirada, no quieres hacer contacto visual con nadie, o con nadie incorrecto. Pero lo cierto es que se siente muy incómodo y te cuestionar porqué estás ahí. Sentí miedo. Sentí ansiedad. Y lo hice igual. Esa sensación, esa mezcla de incomodidad y adrenalina, es exactamente lo que hace que valga la pena. No porque sea agradable. Sino porque es real. Porque estás ahí, dentro de la experiencia, sin la posibilidad de pausar el video ni cambiar de canal. Tienes que lidiar con lo que hay. Y eso es algo que cada vez encontramos menos en nuestra vida cotidiana. Vivimos rodeados de entretenimiento que nos pone en el ...

De Coach a CEO

Hace un tiempo comencé con un programa llamado "De Coach a CEO". El objetivo era claro: ayudar a dueños de boxes a transitar el proceso de ser el coach en su negocio a tomar el rol de CEO. A pesar de que pareciera algo obvio, el camino no ha sido tan simple como esperaba. Hay mucho trabajo en la identidad y en las historias que tenemos construidas en nuestra cabeza que hacen el proceso más complejo de lo que imaginaba. Y eso me sorprendió. Porque en la práctica, la parte técnica no es tan difícil. Entregar las herramientas de organización y gestión, trabajar en sistemas y procesos, eso tiende a ser más tedioso que complejo. Están más en el plano de cosas que tienes que hacer. Son temas a los que no estamos tan expuestos cuando somos coaches, por lo que no los entendemos bien y hay que dedicarles tiempo. Nadie parte construyendo un box porque sueña con armar un P&L o grabar videos en Instagram. Es difícil lograr enfocarse en todo esto. Pero no pensé que sería tan difícil. ...

Solo sé que nada sé. Y de eso tampoco estoy seguro.

Subo contenido a redes sociales con la esperanza de ayudar. Aayudar a personas que están emprendiendo, a personas que quieren ser mejores padres, a personas con su fitness. Todo lo hago desde ese lugar, ayudar. Pero hay algo que me incomoda cada vez que publico algo. Me asusta que alguien se lo tome como una verdad absoluta. No porque crea que lo que digo está mal. Sino porque sé perfectamente que tampoco tengo tanta certeza de lo que digo. Y lo que creo hoy no es lo mismo que creía hace diez años. Lo que publico mañana puede contradecir lo que publico hoy. Mi perspectiva va cambiando a medida que mi cabeza se va formando, a medida que me expongo a más ideas, a medida que la realidad me corrige. Eso no me parece un problema. Me parece simplemente honesto y real. El problema es que las redes sociales no están diseñadas para la duda. Están diseñadas para la certeza. Todo pareciera ser blanco o negro. Si crees esto eres estúpido. Si no crees esto también. Los expertos hablan como si tuvie...

El siguiente próximo más pequeño primer paso

Estas últimas semanas he estado muy enfocado en ayudar emprendedores. Lo lindo de salir del mundo del fitness es que te permite absorber otras realidades, pero también te muestra con claridad las similitudes. En las clases del box me ha tocado presenciar a personas que les da miedo el salto al cajón. Para los que no conocen el movimiento: en CrossFit saltamos al cajón como ejercicio de potencia. Lo complejo es que el cajón es un bloque de madera sumamente rígido. Como decimos en clases: "en la batalla entre el cajón y la canilla, aún no hemos visto una canilla que haya ganado." Es intimidante. Y es común ver a personas que se quedan paralizadas ante eso. Lo que hace un buen coach en esa situación no es insistir. Es ir a un cajón más bajo. Buscar el primer paso, el más pequeño, el que desbloquea el avanzar. El que saca a la persona de la parálisis y la pone en movimiento. Y si con el cajón más bajo todavía no se atreve, el coach le toma la mano. Para que no se sienta sola. Par...

Acción La Florida, un recuerdo

Han pasado varios años desde que cerré Acción La Florida. Todavía duele. No como una herida abierta, sino como una cicatriz que a veces aprieta cuando la tocas. Y creo que ya pasó suficiente tiempo como para contarlo bien, sin el filtro del orgullo herido ni la necesidad de justificarme. Lo cuento porque cada semana converso con dueños de boxes que me dicen lo mismo: "Quiero abrir una segunda sucursal." Y en esa declaración reconozco exactamente dónde estaba yo en 2015. Lleno de energía, con los números acompañando, convencido de que el momento era ahora. Cometí varios errores. Los voy a contar para que no los cometas tú. Pero primero la historia. Corría el año 2015. La sucursal de Providencia pasaba los 500 alumnos. El CrossFit estaba comenzando su peak de popularidad en Chile y llegaban nuevos alumnos constantemente. Los números nos acompañaban y el éxito te va nublando de cierta manera, te hace sentir invencible. Así que empezamos a buscar una segunda sucursal. La búsqueda...

Estás cavando la tumba de tu emprendimiento

Hay una conversación que tengo una y otra vez con dueños de boxes. Siempre llega al mismo punto. Cuando toco el tema de la rentabilidad, aparece la cara. Esa cara de "ah, pero no todo tiene que ser rentable" o "es que yo quiero ayudar a mis alumnos". Como si hablar de rentabilidad fuera una señal de avaricia. Como si preocuparte por la salud financiera de tu negocio significara que no te importan las personas. No. Significa exactamente lo contrario. Si no eres rentable, tu proyecto va a morir. Y cuando muera, no vas a poder ayudar a nadie. Esa es la única lógica que importa acá. No es mi definición de éxito que te estoy imponiendo. Son las reglas del juego. Y si no las cumples, el juego te expulsa. Así de simple. Lo que me cansa, y voy a ser honesto porque creo que alguien tiene que decirlo, es la narrativa del mártir del CrossFit. Ese relato de "me preocupo tanto de mis alumnos que nunca me preocupo de mí". Eso no es servicio. Eso es autoengaño disfrazado...

El tamaño si importa y no quiero ser un elefante

Cuando comencé a emprender quería crecer. No por avaricia, no se trataba de hacerme millonario. Se trataba de construir algo que se mantuviera en el tiempo. Y en mi cabeza, algo que se mantiene en el tiempo es algo grande. Había que crecer. ¿Por qué? Porque sí. Porque así se hace. Porque nadie lo cuestiona. Y crecimos. Una sucursal con más de mil alumnos. Otra con más de cuatrocientos en una zona que supuestamente no era "de altos ingresos". Una tercera que con el estallido social de por medio y pocos meses de apertura llegó cerca de los trescientos. Cada vez que cuento esos números en los círculos de CrossFit, la cara de la gente es de asombro. Eso, creíamos, era el éxito. Estábamos construyendo un elefante. Un elefante es robusto en su día a día. Enorme, pesado, ningún depredador común puede moverlo. Pero esa misma escala lo vuelve frágil ante lo imprevisto. Un paso en falso y su propio peso se convierte en su peor enemigo. Después de cuatro o cinco meses de pandemia, encer...

El cuello de botella eres tú

Hoy al final de una reunión, James me miró y me dijo algo que no esperaba: "Por primera vez estoy entusiasmado de hacer mis números y conocer mi P&L." James es un vendedor nato. Durante diez años fue el vendedor número uno de una empresa de construcción en Indianapolis. Mes a mes nos impresiona superando sus metas de venta. Sabe vender mejor que nadie. Y sin embargo su empresa está estancada. No conoce su rentabilidad, no sabe si puede contratar más gente, la incertidumbre del futuro lo tiene inseguro. El problema no es lo que sabe hacer. Es lo que no sabe hacer todavía. Eso es exactamente lo que tienen en común los cuatro emprendedores con los que hablé hoy. Lalo es mexicano, lleva 25 años en Alabama construyendo su camino desde abajo. Partió como electricista, se fue especializando, abrió su propia empresa. Tiene buen ingreso constante. Pero no logra crear los sistemas que retengan a su equipo. Alta rotación, sin vacaciones, sin tiempo. Lo que lo trajo hasta acá no es s...

Soy un chanta

El miedo a ser chanta aparece en mi cabeza cada cierto tiempo. Para los que no son chilenos: chanta es alguien poco confiable, que simula virtudes que no tiene, que engaña. No es algo que nadie aspire a ser. Y sin embargo, es uno de los miedos que veo como los paraliza a todos. Incluido yo. Lo que nadie dice en voz alta es esto: todos somos chantas al principio. Sin excepción. Nadie nació sabiendo. Nadie fue bueno en algo antes de haber sido malo en eso mismo. El problema no es ser chanta. El problema es creer que los títulos te protegen de serlo. Y ahí es donde el sistema te tiene atrapado. El sistema educativo está diseñado para hacerte creer que la especialización es sinónimo de valor. Que mientras más títulos tengas, mientras más certificaciones acumules, menos chanta eres. Es un negocio perfecto: te venden el alivio de una incomodidad que nunca va a desaparecer de esa manera. Porque lo único que te quita la sensación de chanta no es un diploma. Es exponerte a aplicar lo que sabes ...

El número que sigues, el negocio que construyes

¿Cómo subo mis ventas? Esa es la pregunta que se hacen la mayoría de los negocios. Iría incluso más allá, es lo que buscan casi todos: vender más. Pero esta declaración muestra el foco del negocio, aclara qué es lo que están persiguiendo realmente y esconde una verdad incómoda que a muchos les cuesta aceptar. Lo más fácil es medir la venta. Es el número que por lo general tenemos más a mano. Lo usamos como termómetro para chequear si vamos en la dirección correcta. Pero no logramos ver lo que esconde ese número. Es común quedarse con ese diagnóstico, pero tenemos que entender que está incompleto y esconde algo más profundo. El simple hecho de que no creaste un negocio para vender más. Hay algo que realmente buscaste crear con tu negocio y nunca se trató de vender más. Lo cierto es que la venta muestra cuán interesante está siendo para el mercado tu negocio. Es un indicador claro de popularidad. Nos entrega una medida de si estoy logrando gustarle a la gente. Pero muchas veces no nos di...

Todo comienza por un NO

¿Cuál es el valor de tu trabajo? Esta pregunta es incómoda de manera natural. Se siente extraña, el impulso es contestar rápidamente enumerando todo lo que entregas. Muchos al escuchar esa pregunta se van a ir a su carrera, van a responder acerca de su profesión. Otros rápidamente justificarán su valor con los ejemplos de quienes ya les han pagado en el pasado. En muchos casos algunos empezarán a enumerar un listado de cualidades que deberían hacerlos valiosos. "Yo me preocupo realmente por las personas", "yo soy profesional en mi trabajo", "tenemos las mejores instalaciones". Algunos usarán la universidad, el instituto o los diplomas para justificar su valor. Pero a pesar de todas estas vueltas la pregunta incómoda persiste. ¿Cuál es el valor de tu trabajo? Acá es donde la pregunta debería cambiar. Y creo que es importante preguntarse algo distinto. ¿Para quién es valioso mi trabajo? El valor está en el resultado que puede generar tu trabajo. Y ese result...