El mejor para algunos
El inicio de un emprendimiento es un lugar hermoso. Está lleno de esperanza, de sueños, de una certeza casi irracional de que lo que tienes entre manos es especial. Y esa certeza no es un defecto, es el combustible que te hace arrancar cuando todo lo demás dice que no. Es lo que te hace madrugar, quedarte despierto, invertir tiempo y dinero en algo que todavía no existe del todo, pero que tú ya puedes ver con una claridad que los demás no entienden. Esa convicción es necesaria. El problema es cuando se convierte en una trampa. Recuerdo una conversación con un futuro emprendedor que quería abrir su carrito de hamburguesas. El boom de los carritos de comida ya había pasado hacía rato, las hamburgueserías artesanales estaban en cada esquina, el mercado estaba saturado de propuestas que prometían lo mejor, lo más auténtico, lo más especial. Le pregunté lo más directo que pude: ¿por qué la gente va a preferir tus hamburguesas por sobre todas las que ya existen? Su respuesta fue inmediata. S...