Entradas

El sueño que se convierte en pesadilla

Todo comienza por un sueño. Una imagen en la cabeza, algo que viste alguna vez y que no pudiste dejar de pensar. Eventualmente decides que puedes. N o imaginas  cómo seguir sin intentarlo. El sueño se ve tan claro que la pregunta es obvia, ¿qué podría salir mal? Más de lo que imaginas. Menos de lo que temes. Lo que ocurre después es bastante similar en la mayoría de los emprendimientos. El sueño empieza a chocar con la realidad. Aquello que tanto amas no todos lo aman de la misma manera. Eso que imaginaste podía cambiar la vida de todos no impacta como esperabas, o no a todos los que esperabas. Mientras más te esfuerzas, más valoras lo que construiste y menos entiendes porque los otros no lo valoran de la misma manera . Ese fue mi primer golpe. Acción era todo para mí. No entendía por qué no era todo para los demás. Y eso es solo el comienzo. Después viene el dinero. O más precisamente, la falta de él. Nadie empieza un emprendimiento queriendo volverse rico, menos queriendo volver...

¿Cómo se recupera la confianza?

Hace unas semanas leí que Gimnasios Energy se declaró en quiebra. Antes había sido Cardiopilates. Antes, Pacific. Tres actores grandes del mercado del fitness en Chile, caídos en menos de un año. Mi primera reacción fue la misma cada vez: ¿qué me hace pensar que Acción no podría estar ahí en algún momento? No conozco a las personas detrás de esos proyectos. Pero conozco el mercado, lleva quince años golpeándome, y sé que ninguno está exento de las mismas reglas. En redes sociales, cada cierre desata la misma rabia. Personas que se sintieron estafadas, que perdieron su segundo hogar, coaches que perdieron su trabajo. Esa emocionalidad es legítima, pero busca un responsable, y el responsable siempre es la persona detrás del proyecto. El villano de la historia. No los voy a defender porque no los conozco. Pero la mayoría de quienes entran a este mercado lo hacen con ganas reales de impactar vidas, viendo también una oportunidad de negocio legítima. Eso no tiene nada de malo. Así se constr...

Dejemos de mentirnos

Todos nos mentimos. Yo el primero. Me gusta decir que hago cosas difíciles. Que busco la incomodidad. Que no le huyo al esfuerzo. Y en parte es verdad. Pero solo en parte. Este viaje a Chicago lo tengo agendado hace meses. Lo planifico, lo pago, lo ejecuto. Pero antes de llegar acá, en el día a día, rehúyo exactamente el tipo de incomodidad que este viaje me exige. Las conversaciones difíciles que no tengo. Los espacios donde me sentiría pequeño y que evito. Las conexiones que no construyo porque hacerlo da vergüenza, porque implica exponerse, porque nadie quiere sentir que no es suficiente. Y entonces llego acá, a una sala llena de personas de todo el mundo, hablando en otro idioma, sintiéndome chico de una manera muy real, y me doy cuenta de que esto es exactamente lo que evito el resto del año. No soy la excepción. Somos todos así. Nadie quiere sentir esa vergüenza. Nadie quiere pararse en un lugar y sentir que viene de más lejos, que habla peor, que tiene menos. Es un instinto muy ...

El CEO que nunca quise ser

 Estoy sentado en un aeropuerto. Es la tercera vez que hago este viaje a la conferencia de 2Brain Business. No tengo del todo claro si voy a seguir con la mentoría el próximo año. Pero tengo muy claro que todo lo que aprendí con ellos cambió la manera en que veo mi negocio, mi rol dentro de él, y la vida que quiero construir. Eso, para mí, ya justifica el viaje. Hace catorce años, cuando empecé con Acción, tenía una imagen muy concreta de lo que era construir una empresa. Venía del mundo corporativo, de una formación que me enseñó a admirar las grandes organizaciones, los grandes volúmenes, las estructuras escalonadas. Leía las biografías de Elon Musk, Steve Jobs, Richard Branson, y veía en esos modelos algo a lo que aspirar. El éxito se veía como una corporación. Mi rol se veía como el del CEO de esa corporación. Así que fui en esa dirección. Construí lo que llamé Acción Headquarters. La visión era tener sucursales, escalar, crecer en volumen, llegar a miles de personas. Todo resp...

El juego infinito del movimiento

Llevo años haciendo asesorías y hay una conversación que se repite constantemente. La persona llega con energía, con ganas de cambiar, con una imagen clara de lo que quiere lograr. Empieza fuerte. Y después de un tiempo, la motivación se apaga. Abandona. Y vuelve a empezar desde cero con lo mismo, esperando que esta vez sea diferente. No es falta de voluntad. No es que algunos tengan motivación y otros no. Es que nadie les explicó cómo funciona realmente el movimiento en la vida de una persona. El problema más común que veo es este: algo gatilla el inicio. Muchas veces es el miedo. Un familiar que enferma, un médico que advierte, un espejo que incomoda. Ese miedo es un motivador poderoso en el momento, pero tiene un defecto estructural: no se mantiene. Para que el miedo siga funcionando como motor tendrías que estar constantemente asustado. Y vivir con miedo construye una relación tóxica con el ejercicio, no una duradera. Lo que necesitamos no es más miedo. Es encontrar el amor. Amor p...

Los tres números que tu negocio necesita que conozcas

Esta ya debe ser la vez número cien que escribo sobre este tema. Y voy a seguir escribiéndolo hasta que deje de ser necesario. Porque sigo viendo el mismo error, en emprendedores inteligentes, apasionados, con buenos productos y buenos equipos, que evaden los números como si el problema fuera a desaparecer solo. No desaparece. Crece. Hace un tiempo empecé a entrenar Jiu Jitsu. El proceso ha sido difícil. Aprender una técnica nueva implica primero entenderla, después repetirla muchas veces en los drills, y finalmente llegar al momento en que aparece sola en una lucha real, sin que tengas que pensarla. Parece magia. No lo es. Es el resultado de repeticiones conscientes e intencionadas hasta que el movimiento pasa del cerebro lento, el que razona, al cerebro rápido, el que actúa sin procesar. Con los números pasa exactamente lo mismo. No se trata de entenderlos una vez. Se trata de hacerles repeticiones hasta que empiecen a hablarte. Hay tres números que todo emprendedor necesita conocer....

El secuestro del método científico

Hace más de diez años empezamos un programa en Acción para adultos mayores. No nació de un paper. No nació de un laboratorio. Nació de leer sobre un coach que llevó CrossFit a un senior suite y vio algo que nadie esperaba: personas que recuperaban autonomía. Que podían bajarse del auto solos. Que podían ir al baño sin ayuda. Resultados medibles, visibles, replicables. Sin ficha clínica. Sin orden médica. Sin financiamiento externo. Diez años después, más de ciento veinte adultos mayores entrenan regularmente (esto es lo más relevante, la adhesión) con nosotros. Los cupos están llenos. El programa funciona. Eso, desde lo que yo entiendo, es el método científico. Observación, hipótesis, aplicación, resultado, replicación. Sin permiso de nadie. Y sin embargo, hay quienes dirían que eso no cuenta. Que sin peer review no es ciencia. Que sin laboratorio no es válido. Que sin universidad no tiene rigor. Y ahí está el problema que llevo tiempo intentando nombrar con precisión: el problema no e...