El sueño que se convierte en pesadilla
Todo comienza por un sueño. Una imagen en la cabeza, algo que viste alguna vez y que no pudiste dejar de pensar. Eventualmente decides que puedes. N o imaginas cómo seguir sin intentarlo. El sueño se ve tan claro que la pregunta es obvia, ¿qué podría salir mal? Más de lo que imaginas. Menos de lo que temes. Lo que ocurre después es bastante similar en la mayoría de los emprendimientos. El sueño empieza a chocar con la realidad. Aquello que tanto amas no todos lo aman de la misma manera. Eso que imaginaste podía cambiar la vida de todos no impacta como esperabas, o no a todos los que esperabas. Mientras más te esfuerzas, más valoras lo que construiste y menos entiendes porque los otros no lo valoran de la misma manera . Ese fue mi primer golpe. Acción era todo para mí. No entendía por qué no era todo para los demás. Y eso es solo el comienzo. Después viene el dinero. O más precisamente, la falta de él. Nadie empieza un emprendimiento queriendo volverse rico, menos queriendo volver...