Si se lo que tengo que hacer
La reunión anterior había sido un desastre. Dos emprendedores con los que trabajo hace meses (un proceso con altos y bajos, pero muchos más bajos que altos) llegaron en un “mood” desastroso. Nada funcionaba, veían todo negro. No había esperanza. En más de una ocasión han querido abandonar, y me ha tocado tener conversaciones duras con ellos, llevarlos a preguntarse una y otra vez por qué lo siguen intentando. Esa vez los dejé con cuatro accionables. Cuatro tareas simples, enfocadas en el problema que tenían al frente. Solo uno. Antes de contar qué pasó en la siguiente reunión, quiero hablar de una frase que escucho todo el tiempo. «Ya sé lo que tengo que hacer.» No escribo esto desde la perspectiva de alguien que ya lo solucionó (no estoy ni cerca), pero soy consciente de esto y me frustra verlo tanto en el día a día. De hecho, creo que una de mis principales motivaciones para ser coach nace justamente de acá. Parto con mi experiencia trabajando con centros deportivos. Revisamos cómo m...