¿Acaso ya no me importa el resultado de mi negocio?
Hace unas semanas tuve un extraño buen día. Lo llamo extraño porque en el papel todo era bueno, pero no se sentía así. Estaba revisando los números del mes, chequeando el estado de resultados, el flujo de caja, los números de la cartera. Iba viendo cada uno, comparándolo con el año anterior. Todo parecía en orden. Estamos creciendo, los números se acercan al presupuesto, los niveles de clases grupales se mantienen estables y crecemos en los servicios de alto valor. La rentabilidad mejora, las ventas son mejores. Todo avanzando en la dirección correcta. Y no sentí nada. Soy riguroso con los números. Es algo que hago desde el primer día que comenzó el negocio. Por lo general en estos ejercicios me encuentro con realidades contrapuestas, siempre hay cosas que van funcionando y otras que no. Es extraño tener meses donde todo pareciera funcionar perfecto. Pero cuando eso pasó, no se me generó alegría. No me pasó absolutamente nada. Eso fue lo que principalmente me llamó la atención. Lo apát...