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Los tres números que tu negocio necesita que conozcas

Esta ya debe ser la vez número cien que escribo sobre este tema. Y voy a seguir escribiéndolo hasta que deje de ser necesario. Porque sigo viendo el mismo error, en emprendedores inteligentes, apasionados, con buenos productos y buenos equipos, que evaden los números como si el problema fuera a desaparecer solo. No desaparece. Crece. Hace un tiempo empecé a entrenar Jiu Jitsu. El proceso ha sido difícil. Aprender una técnica nueva implica primero entenderla, después repetirla muchas veces en los drills, y finalmente llegar al momento en que aparece sola en una lucha real, sin que tengas que pensarla. Parece magia. No lo es. Es el resultado de repeticiones conscientes e intencionadas hasta que el movimiento pasa del cerebro lento, el que razona, al cerebro rápido, el que actúa sin procesar. Con los números pasa exactamente lo mismo. No se trata de entenderlos una vez. Se trata de hacerles repeticiones hasta que empiecen a hablarte. Hay tres números que todo emprendedor necesita conocer....

El secuestro del método científico

Hace más de diez años empezamos un programa en Acción para adultos mayores. No nació de un paper. No nació de un laboratorio. Nació de leer sobre un coach que llevó CrossFit a un senior suite y vio algo que nadie esperaba: personas que recuperaban autonomía. Que podían bajarse del auto solos. Que podían ir al baño sin ayuda. Resultados medibles, visibles, replicables. Sin ficha clínica. Sin orden médica. Sin financiamiento externo. Diez años después, más de ciento veinte adultos mayores entrenan regularmente (esto es lo más relevante, la adhesión) con nosotros. Los cupos están llenos. El programa funciona. Eso, desde lo que yo entiendo, es el método científico. Observación, hipótesis, aplicación, resultado, replicación. Sin permiso de nadie. Y sin embargo, hay quienes dirían que eso no cuenta. Que sin peer review no es ciencia. Que sin laboratorio no es válido. Que sin universidad no tiene rigor. Y ahí está el problema que llevo tiempo intentando nombrar con precisión: el problema no e...

La rentabilidad no es un lujo. Es una obligación.

Hay un tema del que casi nadie habla en el mundo del fitness y el emprendimiento. No porque no importe. Sino porque incomoda. Porque tiene una connotación emocional difícil de separar de los juicios que cargamos sobre el dinero, la justicia y lo que merece cada quien. El tema es la rentabilidad. Y la razón por la que no se habla es simple: en nuestra cultura, hablar de cuánto ganas con tu negocio suena a avaricia. El lucro se convirtió en villano. La utilidad se volvió sospechosa. Y el emprendedor aprendió a decir "me quedo con lo que sobra" como si esa frase fuera una virtud, cuando en realidad es la descripción de un negocio sin dirección. Lo que sobra no es una estrategia. Es el resultado de no haber tenido una. Y eso tiene un costo que rara vez nombramos. Cuando convertimos el lucro en villano, no estamos protegiendo a nadie. Estamos premiando la mediocridad. Estamos diciéndole al que genera valor real que esconda lo que gana, que se disculpe por cobrar lo que vale, que s...

Acción Senior: el próximo capítulo

Hace unas semanas salió un reportaje en televisión. Una periodista llevó a su padre al geriatra y el doctor le recomendó CrossFit. Ella pensó que el médico se había equivocado. Volvió a consultarle y el doctor le confirmó: hay centros de CrossFit que están entrenando adultos mayores con excelentes resultados, trabajando todas las habilidades físicas, mejorando la calidad de vida de manera concreta. Ella fue a verlo con sus propios ojos. Terminó llevando a su padre a entrenar y se encontró con algo que no esperaba: adultos mayores haciendo CrossFit. Y ahí había una historia. La misma que nosotros llevamos diez años intentando contar. La historia de Acción Senior se remonta al invierno de 2015. Recuerdo haberme sentado a leer un artículo del Journal of CrossFit que llegó a mis manos de alguna manera que ya no recuerdo bien. El artículo contaba la historia de un coach de CrossFit que buscaba horas extra y encontró un aviso de trabajo en un senior suite. Postuló, lo llamaron, y se encontró...

La claridad es un superpoder

Ayer tuve una sesión con Sergio. Sergio es emprendedor, lleva tiempo en esto, y llegó a la reunión con esa energía particular que reconozco de inmediato: el cansancio acumulado de alguien que ha peleado mucho y siente que no avanza. Cada obstáculo nuevo no es solo un obstáculo, es un golpe más a una confianza que ya viene dañada. Y cuando la confianza se erosiona así, de a poco, lo que empieza a pasar es que la persona empieza a buscar refugio en lo que puede controlar, en lo que le da sensación de utilidad, mientras la incertidumbre del camino real le pega cada vez más fuerte. Lo que describía Sergio no era un problema de capacidad. Era un problema de dirección. Le pedí que hiciera un ejercicio simple: que escribiera qué quería lograr. No que me lo contara, que lo escribiera. Y lo que apareció en esa hoja me dijo todo lo que necesitaba saber. Sus expectativas eran generales, ambiguas, llenas de conceptos que suenan bien pero que no dicen nada concreto. Quería tener un negocio, pero ...

El conocimiento que no se pone a prueba no vale nada

El fin de semana tuve una pelea con mi familia. No una discusión amable, una pelea de verdad. Ellos defendían el valor de los académicos, de los intelectuales que se dedican a pensar como función principal. Lo ven como uno de los pilares de la sociedad. Yo lo veo, en su forma actual, como una de sus lacras. No lo digo para molestar. Lo digo porque lo creo. Y estoy dispuesto a defenderlo. El problema no es el pensamiento. El problema es el pensamiento sin consecuencias. Sin feedback. Sin el momento en que la realidad te dice que estás equivocado y tienes que comerte ese error. Eso tiene nombre en inglés: skin in the game. Piel en el juego. Y la academia, en su forma actual, está diseñada para operar sin ella. El médico que recomienda un tratamiento que no funciona generalmente no paga consecuencias. No porque sea malo, sino porque la demanda lo protege. El paciente no vuelve, pero hay otro esperando. El único error que realmente le cuesta es el que daña directamente al paciente. Dar un ...

El compromiso con el Fitness

Durante mucho tiempo mi obsesión fue traer a más personas a entrenar. Sacarlas del reposo, del sedentarismo, del momentum cero. Y eso tiene sentido, porque es una de las cosas más difíciles que existen. El primer paso siempre es el más costoso. Pero con el tiempo me fui dando cuenta de que me había olvidado de algo igual de importante. Mantener ese momentum. Y más que mantenerlo, seguir imprimiéndole intención para que las personas llegaran realmente a los resultados que buscaban. El proceso no termina cuando alguien empieza a entrenar. Termina, si es que termina, cuando esa persona ya no necesita que nadie le recuerde por qué vale la pena. Ese es el error que cometí. Y es el que siento que seguimos cometiendo. Porque hay un patrón que veo repetirse constantemente. La persona llega, da el primer paso, empieza a entrenar dos o tres veces a la semana, y ahí se queda. No porque no quiera más. Sino porque nadie le mostró con claridad cuál era el siguiente paso. Y cuando los resultados no l...