El conocimiento que no se pone a prueba no vale nada
El fin de semana tuve una pelea con mi familia. No una discusión amable, una pelea de verdad. Ellos defendían el valor de los académicos, de los intelectuales que se dedican a pensar como función principal. Lo ven como uno de los pilares de la sociedad. Yo lo veo, en su forma actual, como una de sus lacras. No lo digo para molestar. Lo digo porque lo creo. Y estoy dispuesto a defenderlo. El problema no es el pensamiento. El problema es el pensamiento sin consecuencias. Sin feedback. Sin el momento en que la realidad te dice que estás equivocado y tienes que comerte ese error. Eso tiene nombre en inglés: skin in the game. Piel en el juego. Y la academia, en su forma actual, está diseñada para operar sin ella. El médico que recomienda un tratamiento que no funciona generalmente no paga consecuencias. No porque sea malo, sino porque la demanda lo protege. El paciente no vuelve, pero hay otro esperando. El único error que realmente le cuesta es el que daña directamente al paciente. Dar un ...