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¿Vendemos información o resultados?

Hace un tiempo me enfrasqué en una discusión en redes sociales respecto a la formación de coaches a través de CrossFit. El video en cuestión hablaba de cómo está lleno de entrenadores que no enseñan CrossFit y que entrenan atletas sin tener las credenciales. El video apuntaba a que esto era "una vergüenza" y atacaba un poco la responsabilidad personal. Mi comentario apuntaba a otra cosa: preguntarnos por qué pasa esto. ¿Por qué los entrenadores no valoran este tipo de certificaciones? ¿Qué estamos haciendo como coaches para que realmente se le dé valor a este tipo de cursos? Y más importante aún, ¿cuánta responsabilidad recae en el que está cobrando por certificar? Quiero usar estas líneas para desarrollar un poco más el concepto. Primero. Los incentivos. Acá tenemos que entender que cada certificación tiene un costo, y ese costo la pone a competir bajo el problema económico: necesidades infinitas y recursos limitados. Cada uno de nosotros toma estas microdecisiones en el día...

¿Que viene en el mundo del fitness?

¿Está muerto CrossFit? Acá soy categórico: no lo veo muerto. Pero sí es claro que su crecimiento es bastante cuestionable. La marca ha tenido una fuerte contracción en algunos mercados y su popularidad se ha visto mermada. Imagino que va a quedar como una de las modalidades que practican algunos locos, un nicho dentro del mundo del fitness. No más que eso. Las competencias van a ir perdiendo popularidad, por la dificultad de sumar adeptos y porque el panorama de competencias de “fitness híbrido” se ha expandido a distintos horizontes. Van a seguir existiendo defensores acérrimos de la metodología, y CrossFit va a seguir viviendo en ellos. Pero la marca global que algunos conocimos, la que revolucionó el mundo del fitness, creo que ya dejó sus mejores años atrás. No veo un comeback. Imaginar el futuro siempre es más una extrapolación del presente que una capacidad real de verlo. Pero ya que paso metido en este mundo, vale la pena el ejercicio: ¿hacia dónde se está moviendo esta locura d...

¿Qué te pasó de bueno esta semana?

¿Cómo están hoy? ¿Qué cosas positivas pasaron en su semana? El 100% de mis reuniones las comienzo así. En inglés se le llama “bright spots”: lo bueno que tuvo tu semana. Casi siempre me encuentro con un silencio y un “uff, déjame ver”. Parece una pregunta fácil. Pero ¿podría ser que durante los últimos 7 días solo hayas estado sometido a desgracias? ¿No pasó nada bueno a tu alrededor que valga la pena destacar? Muchos de estos artículos nacen de los libros que leo. Hay uno que me marcó hace años: The Happiness Advantage. Habla de psicología positiva, de esto de “mirar el vaso medio lleno”. ¿Alguna vez has conocido a una persona que te da rabia de lo optimista que es? Que siempre ve el lado positivo, que pareciera que nada la afecta y que no se queja por nada. Puede llegar a ser molesto, porque te recuerda lo difícil que es. Porque, afrontémoslo, muchas veces cuesta ver lo positivo. No porque no exista, sino porque nos enfocamos más en lo negativo. La tesis del libro es que nuestra ment...

Como comenzar a emprender?

Llego al box a las 6 de la mañana. Ya está andando la primera clase. Me siento frente al computador y pienso: “¿y ahora qué?”. Acababa de renunciar a mi trabajo. Tenía una hija de 4 meses, una familia de la que hacerme responsable y un emprendimiento que funcionaba, pero que necesitaba mucho para llegar a donde tenía que llegar. No tenía idea de lo que me deparaba el futuro. Ese fue el momento en que realmente comencé a emprender. Pero para llegar a ese computador pasaron años. La semana pasada me preguntaron directamente: “¿Cómo te lanzaste a emprender?”. En mi cabeza tengo una idea, una historia que me he ido construyendo. Pero la pregunta me hizo reflexionar sobre cómo llegué realmente acá. Porque si algo puedo decir de este camino es que se siente como el correcto. Comencemos por lo que creo que es el principio. Hace alrededor de 18 años tuve un problema de salud, de esos que te remecen el piso. En retrospectiva no fue tan grave, pero en ese momento sentí que “me podía morir en cua...

Construir el camino

Hubo un tiempo en que Acción era un negocio rentable con un equipo cansado y descontento. En el papel, el sistema sonaba perfecto. Mi búsqueda de construir un equipo respondía a creer que tenía que delegar todos los roles. La clave era encontrar profesionales competentes que vinieran a hacer el trabajo que sabían hacer, el que un sistema educacional les había enseñado, sumado a la experiencia. Yo me encargaría de proveerles los medios para hacerlo bien, y de que la remuneración reflejara su aporte y les permitiera vivir. Todo tendría que salir bien. No salió. Ese sistema no tomaba en consideración al individuo, no consideraba sus aspiraciones y no ponía sobre la balanza los incentivos correctos para que las personas se desarrollaran. Desde afuera parecía correcto, pero escondía muchos vicios. Después de un tiempo, la “motivación” se esfumaba. Era un excelente trabajo en comparación con otros, pero no creaba esperanza de algo mejor. Y el negocio, aunque rentable, vivía de un equilibrio ...

El director de orquesta

En el último tiempo siento que he fallado como director de orquesta. Durante años, nuestro principal servicio en Acción fueron las clases grupales. Eso requería que trabajáramos todos juntos por el todo. Con el tiempo entendimos que ese modelo dejaba de lado las individualidades y no lograba potenciar las aspiraciones de los miembros del equipo. Así que cambiamos. Hoy muchos trabajan de manera más individual dentro del proyecto. Y en el camino nos olvidamos de lo importante que es cooperar. La responsabilidad es mía. Me esforcé por encontrar los motivadores de cada uno y por generar caminos que les permitieran a todos sentir que hay esperanza de desarrollo, que Acción tiene un espacio para que crezcan. Mi lógica era simple: si todos tenían esperanza y ambición, la cooperación debería darse de manera automática. Si tan solo fuera tan simple. Mi obsesión por el desarrollo individual terminó cambiando de manera significativa el foco de la organización. Construí un grupo de individuos, no ...

Si se lo que tengo que hacer

La reunión anterior había sido un desastre. Dos emprendedores con los que trabajo hace meses (un proceso con altos y bajos, pero muchos más bajos que altos) llegaron en un “mood” desastroso. Nada funcionaba, veían todo negro. No había esperanza. En más de una ocasión han querido abandonar, y me ha tocado tener conversaciones duras con ellos, llevarlos a preguntarse una y otra vez por qué lo siguen intentando. Esa vez los dejé con cuatro accionables. Cuatro tareas simples, enfocadas en el problema que tenían al frente. Solo uno. Antes de contar qué pasó en la siguiente reunión, quiero hablar de una frase que escucho todo el tiempo. «Ya sé lo que tengo que hacer.» No escribo esto desde la perspectiva de alguien que ya lo solucionó (no estoy ni cerca), pero soy consciente de esto y me frustra verlo tanto en el día a día. De hecho, creo que una de mis principales motivaciones para ser coach nace justamente de acá. Parto con mi experiencia trabajando con centros deportivos. Revisamos cómo m...