El director de orquesta
En el último tiempo siento que he fallado como director de orquesta. Durante años, nuestro principal servicio en Acción fueron las clases grupales. Eso requería que trabajáramos todos juntos por el todo. Con el tiempo entendimos que ese modelo dejaba de lado las individualidades y no lograba potenciar las aspiraciones de los miembros del equipo. Así que cambiamos. Hoy muchos trabajan de manera más individual dentro del proyecto. Y en el camino nos olvidamos de lo importante que es cooperar. La responsabilidad es mía. Me esforcé por encontrar los motivadores de cada uno y por generar caminos que les permitieran a todos sentir que hay esperanza de desarrollo, que Acción tiene un espacio para que crezcan. Mi lógica era simple: si todos tenían esperanza y ambición, la cooperación debería darse de manera automática. Si tan solo fuera tan simple. Mi obsesión por el desarrollo individual terminó cambiando de manera significativa el foco de la organización. Construí un grupo de individuos, no ...