Todo comienza por un NO
¿Cuál es el valor de tu trabajo? Esta pregunta es incómoda de manera natural. Se siente extraña, el impulso es contestar rápidamente enumerando todo lo que entregas. Muchos al escuchar esa pregunta se van a ir a su carrera, van a responder acerca de su profesión. Otros rápidamente justificarán su valor con los ejemplos de quienes ya les han pagado en el pasado. En muchos casos algunos empezarán a enumerar un listado de cualidades que deberían hacerlos valiosos. "Yo me preocupo realmente por las personas", "yo soy profesional en mi trabajo", "tenemos las mejores instalaciones". Algunos usarán la universidad, el instituto o los diplomas para justificar su valor. Pero a pesar de todas estas vueltas la pregunta incómoda persiste. ¿Cuál es el valor de tu trabajo? Acá es donde la pregunta debería cambiar. Y creo que es importante preguntarse algo distinto. ¿Para quién es valioso mi trabajo? El valor está en el resultado que puede generar tu trabajo. Y ese result...