La culpa y el falso equilibrio
Hace unos días tuve una conversación que me quedó dando vueltas. Una coach, también madre, hablaba de lo difícil que le resulta preocuparse de ella misma sin sentir que le está fallando a sus hijos. De cómo el rol de madre es el que más culpa le genera, el que más la pesa. De cómo se ha sentido perdida en ese proceso y lo que le ha costado volver a encontrarse. La culpa estaba ahí, se escuchaba en sus palabras y se sentía en su tono. Buscando un balance perfecto entre todo lo que hay que hacer. Sintiéndose siempre al debe. La reconocí de inmediato. Porque yo también la he cargado. Durante los primeros años de emprendimiento me perseguía de manera despiadada. Recibía un correo y me sentía culpable de no contestarlo de inmediato. Compulsivamente revisaba los mensajes, incapaz de decir que no. Sentía que si no estaba trabajando estaba fallando. Cada vez que quería tomarme un respiro, mi cabeza me recordaba que podíamos fallar y que si no estaba haciendo todo lo posible la culpa sería mía ...