La aventura que no puedes desver
Hace unos días me enfrenté a uno de esos desafíos que te generan esa sensación extraña en el estómago. Tenía que preparar un taller de marketing para emprendedores, en inglés, para un grupo que esperaba valor de su tiempo. No me considero experto en marketing. Pero sí creo que entiendo algo del alma del emprendedor. Y desde ahí decidí armarme. El taller nació de un concepto que me lleva rondando la mente hace meses: vivir más. Es uno de esos conceptos que se resiste a ser estructurado, que no cabe en una métrica ni en un plan. Y precisamente por eso me obsesiona. Porque creo que ahí está el problema real del emprendedor. No el de las ventas ni el del tiempo. El de haber olvidado para qué empezó. Antes de comenzar Acción, recuerdo estar en un gimnasio mirando a mi alrededor. Personas tristes, apagadas, con cara de estar en cualquier lugar menos ahí. Estábamos en un espacio de movimiento, de esfuerzo, y nadie parecía vivo. En ese momento entendí algo que no podía ignorar. Para mí, moverm...