Sin esfuerzo, sin valor
¿Cuál es la relación entre esfuerzo y recompensa? ¿Por qué valoramos más las cosas cuando nos cuestan? Y al revés, ¿por qué cuando eliminamos la dificultad el resultado deja de sentirse tan satisfactorio? Ayer estábamos conversando sobre esos primeros trabajos que uno tiene cuando es joven. En mi caso hice varios trabajos informales. Recuerdo haber repartido folletos para una inmobiliaria, haber trabajado en una heladería y también haber sido extra en teleseries. Todas fueron aventuras esporádicas. Sin embargo, lo que más recuerdo no es el trabajo en sí, sino algo mucho más simple: ganarme mis primeros pesos. Era la primera vez que sentía que algo que tenía en mis manos era resultado directo de mi esfuerzo. Ninguno de esos pagos fue grande. Para nada. Ni siquiera recuerdo en qué gasté ese dinero. Pero sí recuerdo perfectamente cómo se sintió recibirlo. Ese monto, por pequeño que fuera, significaba mucho. A medida que avanzamos en la vida la situación cambia. Comenzamos a hacernos cargo...