Es sólo camimar
Vengo llegando de un viaje maravilloso a Orlando con mi familia. El viaje fue increíble. Cumplió expectativas, superó algunas, nos regaló momentos que se van a quedar con nosotros mucho tiempo. Pero no quiero hablar del viaje. Quiero hablar de algo que vi y que no he podido dejar de pensar desde que volví. Puede que lo que escriba incomode. No es mi intención herir a nadie, pero tampoco vine a escribir cosas cómodas. No es mi primer viaje a Estados Unidos. He ido a varias ciudades. Conozco la cultura, conozco el tamaño de las cosas, conozco la lógica del espectáculo. Pero lo que vi esta vez en Orlando fue distinto. Lo que me impresionó no fueron los parques. Fue la obesidad. No hablo de sobrepeso. Hablo de obesidad severa. Personas jóvenes —muchas jóvenes— que apenas podían desplazarse. Personas que ya no caminan, se trasladan. Que ya no sostienen su peso, lo apoyan en una máquina. Y lo más impactante no fue ver eso. Fue ver cómo todo el entorno está diseñado para que esa condición no ...