Creamos un mundo para sentirnos inútiles
Nadie que se come el octavo completo cree genuinamente que es una buena idea. Nadie que lleva años sin moverse piensa que el sedentarismo le está haciendo bien. Todos saben. Todos tienen la información. Y todos seguimos igual. No porque seamos irresponsables ni porque nos falte educación. Sino porque la razón no es lo que gobierna nuestras decisiones la mayor parte del tiempo. El instinto ejecuta. El hábito ejecuta. El entorno ejecuta. La razón, en el mejor caso, nos permite diseñar quiénes queremos ser. Pero rara vez determina cómo caminamos hacia eso. Y sin embargo seguimos diseñando todas nuestras soluciones como si el problema fuera de información. Queremos que las personas con obesidad mejoren, entonces les damos información nutricional, les vendemos membresías, les ofrecemos pastillas, les hacemos cirugías. Queremos que la gente se sienta bien consigo misma, entonces les decimos que están bien como están, que no tienen que cambiar nada, que el problema es la sociedad que los juzg...