Construir el camino
Hubo un tiempo en que Acción era un negocio rentable con un equipo cansado y descontento. En el papel, el sistema sonaba perfecto. Mi búsqueda de construir un equipo respondía a creer que tenía que delegar todos los roles. La clave era encontrar profesionales competentes que vinieran a hacer el trabajo que sabían hacer, el que un sistema educacional les había enseñado, sumado a la experiencia. Yo me encargaría de proveerles los medios para hacerlo bien, y de que la remuneración reflejara su aporte y les permitiera vivir. Todo tendría que salir bien. No salió. Ese sistema no tomaba en consideración al individuo, no consideraba sus aspiraciones y no ponía sobre la balanza los incentivos correctos para que las personas se desarrollaran. Desde afuera parecía correcto, pero escondía muchos vicios. Después de un tiempo, la “motivación” se esfumaba. Era un excelente trabajo en comparación con otros, pero no creaba esperanza de algo mejor. Y el negocio, aunque rentable, vivía de un equilibrio ...