¿Cuanto quieres ganar?
Esta pregunta siempre deja helado a los emprendedores con los que converso. Se toman unos segundos, miran hacia un lado, y responden un número. Por lo general es un número bajo. Un número dubitativo. Un "más o menos tanto, algo así". Entonces pregunto: ¿te alcanza para vivir bien con eso? Y la respuesta es casi siempre la misma: "Sí, puedo sobrevivir con eso." Sobrevivir. Esa palabra lo dice todo. Nadie construye un emprendimiento para sobrevivir. Nadie se levanta a las seis de la mañana, invierte sus ahorros, sacrifica fines de semana, construye algo desde cero, para sobrevivir. Pero después de años de luchar, de inyectarle recursos al negocio creyendo que esta vez sí, de pagar a todos antes de pagarse a uno mismo, ese es el número que queda en la cabeza. No el número que quieren. El número que temen necesitar. Eso no es un problema de ambición. Es un problema de esperanza perdida. Los emprendimientos que busco acompañar nacen de las ganas de compartir algo con el ...