El miedo al fracaso
La idea de todos los días viernes es compartir con otros mi camino de emprendimiento. Debo ser franco, siempre quiero entregarles algo que pueda ser de utilidad en el camino, algo que impacte, pero no siempre siento que lo logro. Pero lo sigo intentando. ¿Por qué?
Creo que la respuesta tiene que ver con lo que significa realmente emprender.
Emprender es algo maravilloso y cuando empiezas sientes que no puedes parar. Comencé este camino hace 14-15 años atrás. Pero la realidad es que me comprometí con el proceso recién el año 2014. Ese fue el momento exacto donde decidí que estaba dispuesto a intentarlo "con todo", incluso si eso implicaba fracasar. Sabía que sería difícil y que tenía muchas posibilidades de no lograrlo. Incluso no tenía muy claro dónde quería llegar. Solo sabía que algo dentro de mí me decía que lo hiciera. Más importante aún, algo dentro de mí me gritaba que no quería volver a lo otro, a un trabajo estable.
Lo curioso de la decisión es que fue "en el peor momento".
Renuncié a un trabajo estable y a un buen sueldo en un momento donde mi hija acababa de nacer, tenía recién 4 meses. Mi pareja no estaba trabajando ya que estaba dedicada a la maternidad y no teníamos ninguna seguridad financiera. Solo algunos meses de ahorros y las ganas de sacar nuestra familia adelante. ¿Habían riesgos? ¿Íbamos a perder plata? ¿Era una decisión racional? Creo que fue una locura. Ahora lo veo en retrospectiva y fue muy osado, hasta irresponsable de mi parte.
Y con el tiempo fui entendiendo algo incómodo sobre mis motivaciones.
Mi principal motivación en la primera etapa era algo negativo. No era la única motivación, pero sí considero que ocupó un rol fundamental en la primera etapa. No quería volver a trabajar por un sueldo, por nada del mundo. No quería tener que cumplir un horario, no quería que otros me dijeran lo que tenía que hacer. Con un sueldo tenía seguridad financiera, pero me sentía apagado, me sentía un muerto en vida. No lograba disfrutar las horas de trabajo. Sentía que pasaban en vano, que mi trabajo era en vano. No conectaba con nada de lo que hacía en el día a día. Y cada vez se fue poniendo peor. Sabía con claridad que no quería más de eso, incluso cuando tenía poca idea de lo que me estaba enfrentando al emprender.
Y fue entonces cuando el miedo empezó a tomar un rol importante.
El miedo al fracaso al emprender, sobre todo en la primera etapa. El fracaso se veía de manera clara, no tenía que ver con cerrar el emprendimiento. Fracasar era tener que dejar de emprender. Tener que dejar de soñar, tener que dejar de intentarlo, tener que dejar de arriesgar. Porque al parecer arriesgar termina siendo fundamental para el proceso. Para sentirse vivo, para sentirse conectado. El fracaso era algo que tuve en la mira por años, hasta el día de hoy lo veo como una alternativa real de la que trato de mantenerme alejado.
Y es aquí donde creo que ocurre el verdadero punto de inflexión.
Quiero detenerme un segundo a explicar esto. Porque lo real es que mi camino de emprendimiento comienza cuando la posibilidad de fracasar nace. Cuando doy mi 100% por el camino que quiero construir. Cuando decido de manera clara e intencionada. Puedo perderlo todo y estoy dispuesto a hacerlo por esto que realmente me importa. Antes de eso no hay un compromiso real, es tibio, no tiene riesgo y como no tiene riesgo no tiene real intención. La gracia de emprender yace en que quieres construir lo que parece imposible, que quieres lograr algo que otros no se atreven a hacer. Si es seguro, no estás emprendiendo; si no sientes ese miedo a fracasar, a realmente hundirte si no lo logras, nunca te vas a entregar de lleno a tu emprendimiento. Nunca le vas a entregar el 100% a tus sueños, lo que te va a llevar a construir una versión mediocre de ellos. Nadie quiere soñar al 50%, o es con todo o mejor no lo hagas.
Y todo esto me lleva al punto de esta reflexión.
En el último tiempo mi trabajo empezó a moverse hacia algo distinto. Ya sea con mentorías uno a uno, grupos de mentorías pequeños "de Coach a CEO" o incluso con el coaching a emprendedores. Cada uno de esos servicios está pensado en ayudar a los soñadores, aquellos que están dando la batalla por construir sus sueños. Porque creo que emprender es eso, es jugártela por tus sueños y quiero ayudarlos, quiero que se mantengan en el juego, quiero ser parte de esos logros. Pero quiero ayudar a los soñadores, no a los que están buscando algo seguro. Quiero ayudar a esos que quieren arriesgar, que están en esto al 100% y que van a pelear por mantenerse emprendiendo. Porque una vez que empezaste, no quieres parar, no puedes parar. Porque volver a emplearse no es una opción. A esos quiero ayudar.
Mi sueño para este 2026 es ayudar a más emprendedores. Pero no a cualquiera que esté emprendiendo.
Quiero ayudar a los que se están jugando el todo por el todo. A los que saben que pueden fracasar y aun así siguen adelante.
Porque yo he estado ahí.
Y, si soy honesto, sigo ahí y es donde quiero estar.
Comentarios
Publicar un comentario