¿Que viene en el mundo del fitness?
¿Está muerto CrossFit?
Acá soy categórico: no lo veo muerto. Pero sí es claro que su crecimiento es bastante cuestionable. La marca ha tenido una fuerte contracción en algunos mercados y su popularidad se ha visto mermada. Imagino que va a quedar como una de las modalidades que practican algunos locos, un nicho dentro del mundo del fitness. No más que eso. Las competencias van a ir perdiendo popularidad, por la dificultad de sumar adeptos y porque el panorama de competencias de “fitness híbrido” se ha expandido a distintos horizontes. Van a seguir existiendo defensores acérrimos de la metodología, y CrossFit va a seguir viviendo en ellos. Pero la marca global que algunos conocimos, la que revolucionó el mundo del fitness, creo que ya dejó sus mejores años atrás. No veo un comeback.
Imaginar el futuro siempre es más una extrapolación del presente que una capacidad real de verlo. Pero ya que paso metido en este mundo, vale la pena el ejercicio: ¿hacia dónde se está moviendo esta locura de mercado?
Lo curioso es que, mientras CrossFit va a la baja, el fitness grupal está en auge. Proliferan clases grupales de todo. Lo que se cae es la marca, no lo que la metodología hizo bien. Acá hay un insight muy relevante: la experiencia colectiva potencia los resultados de las personas que entrenan. Somos seres gregarios, y cuando encontramos nuestra tribu podemos sentirnos “quienes queremos ser”. Pero hay que salir del cliché de “tenemos la mejor comunidad” y empezar a construir experiencias colectivas que realmente nos hagan sentir parte de un equipo. Ahí hay mucho por desarrollar.
En los modelos de gimnasio también veo cambios. En el último tiempo, al menos en Chile, han proliferado los gimnasios boutique, y creo que muchos han malentendido el concepto. La idea de estos espacios es ser exclusivos y juntar a grupos de personas similares, que valoran estar acompañadas de personas como ellas. Hoy veo muchos gimnasios pequeños tratando de trabajar ese concepto, pero copiando la masividad de los grandes actores del mercado sin ser un gran actor del mercado. Basta con darse una vuelta por redes sociales: 2x1 todos los meses, 50% de descuento para los nuevos, sacan una clase nueva todos los meses. Son estrategias de volumen en gimnasios de nicho, y en el largo plazo deberían hacerlos explotar. Creo que va a haber una concentración del mercado. Los que entiendan el concepto se van a quedar. A los que sigan tratando de “servir a todos”, el mercado se va a encargar de sacarlos. Al final, para eso sirven las guerras de precios.
Pero hay un pendiente que me parece imperativo que la industria resuelva: la frecuencia. Hace poco vi en LinkedIn un análisis de la industria en Perú, con datos de Smart Fit. Solo un 20% de las personas asiste 3 o más veces por semana. Un 18% derechamente no va. Y el 62% restante va de manera esporádica, cuando puede. No es un dato aislado: es una estadística que he visto repetirse con el tiempo, de distintas fuentes y en distintos mercados. Y ojo, el modelo low cost no necesita resolver esto. Se financia justamente del 80% que no va regularmente. Pero más allá del sistema de entrenamiento, la dosis es fundamental en cualquier actividad física. Tenemos que mejorar nuestra capacidad de sostener los procesos. Procesos difíciles, constantemente saboteados por vidas ultraocupadas, pero que tienen que darle espacio al movimiento. No podemos seguir posponiendo esta responsabilidad.
Y acá entra la inteligencia artificial. Creo que la IA solo va a acelerar la necesidad de que los entrenadores se vuelvan expertos en servicio y relacionamiento humano. A nadie le va a interesar tu planificación, porque la IA la va a poder hacer mucho mejor. El análisis racional hay que delegarlo a los robots, y nosotros tenemos que hacernos cargo de la interfaz de usuario: la conexión con nuestros alumnos y la capacidad de ayudarlos a sostener sus procesos. Tenemos que poner a las personas en el centro y aprender mucho de la industria del servicio y la hospitalidad.
El futuro del fitness va a estar en dos extremos: la capacidad de conectar o algo muy barato gestionado por robots. Las dos opciones van a existir, pero la diferencia de costos va a ser cada vez mayor. Y la experiencia de servicio tiene que ser lo suficientemente espectacular para justificar su precio, su hora hombre. Esto ya está pasando; por algo el auge de los últimos años de los servicios uno a uno. Pero llegó el momento de subir el estándar de verdad. Si algo debería hacer la IA, es obligarnos a acelerar.
Si hubiera hecho este ejercicio en diciembre de 2019, nunca habría considerado una pandemia. Así que puedo estar equivocado.
Pero esto no son solo predicciones. Son las apuestas con las que estoy llevando Acción los próximos años. No es una predicción, es una apuesta.
Y esas sí tienen consecuencias.
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