¿Qué te pasó de bueno esta semana?
¿Cómo están hoy? ¿Qué cosas positivas pasaron en su semana?
El 100% de mis reuniones las comienzo así. En inglés se le llama “bright spots”: lo bueno que tuvo tu semana. Casi siempre me encuentro con un silencio y un “uff, déjame ver”. Parece una pregunta fácil. Pero ¿podría ser que durante los últimos 7 días solo hayas estado sometido a desgracias? ¿No pasó nada bueno a tu alrededor que valga la pena destacar?
Muchos de estos artículos nacen de los libros que leo. Hay uno que me marcó hace años: The Happiness Advantage. Habla de psicología positiva, de esto de “mirar el vaso medio lleno”. ¿Alguna vez has conocido a una persona que te da rabia de lo optimista que es? Que siempre ve el lado positivo, que pareciera que nada la afecta y que no se queja por nada. Puede llegar a ser molesto, porque te recuerda lo difícil que es. Porque, afrontémoslo, muchas veces cuesta ver lo positivo. No porque no exista, sino porque nos enfocamos más en lo negativo.
La tesis del libro es que nuestra mente está diseñada para escanear el entorno buscando amenazas y armando escenarios catastróficos para anticiparnos. Es un mecanismo de supervivencia muy útil cuando estás al fondo de la cadena alimenticia. En la vida actual, no sé si es tan provechoso. “El pasto siempre es más verde en el patio del vecino” pareciera ser la configuración por defecto de nuestro cerebro.
Lo que más me quedó del libro es que ese software se puede actualizar. Si entreno de manera intencionada a mi mente para ver lo positivo, eventualmente empieza a notar solita las cosas buenas que hay alrededor. Lo positivo pasa a convertirse en mi normalidad. Y eso impacta directamente en mis niveles de felicidad. No se trata de la ausencia de lo negativo. Se trata de entrenar tu mente para ver lo positivo.
¿Y cómo me preparo para enfrentar los problemas, entonces?
Los vas a enfrentar igual. Los vas a ver igual. La gracia es que no te van a agobiar, porque eres capaz de ver lo positivo a pesar de ellos. Ayer unos emprendedores me dijeron que emprender es como estar en una montaña rusa: arriba y abajo todo el tiempo. Es así. No existe el emprender sin problemas. No va a llegar el momento sin problemas. Tienes que aprender a vivir con ellos y no desanimarte. Porque si dejas que cada problema te afecte, te vas a terminar dañando y recorrer el camino se va a volver imposible.
Como todo lo que vale la pena, esto necesita entrenamiento intencionado y repeticiones. Una prescripción, una dosis clara y un tiempo de tratamiento para ver resultados. Mi prescripción parte por la gratitud, una de las prácticas más antiguas de las religiones y que nunca comprendí hasta que empecé a practicarla. Esto es lo que me ha funcionado:
Todos los días, en la comida con mi familia, compartimos las 3 cosas positivas que tuvo nuestro día. Terminas el día pensando en todo lo bueno que tuvo.
Todas las semanas, con mi equipo y con los emprendedores con los que trabajo, partimos con bright spots. Si quieres una mente positiva, aliméntala de cosas positivas.
Leo sobre tiempos difíciles. Esto es más raro, pero me gusta mucho. La Segunda Guerra Mundial, y hoy estoy leyendo la historia de Genghis Khan. Leer de otras épocas le da perspectiva a mi cabeza para entender lo afortunados que somos.
No veo noticias. Acá soy tajante. Alimentar la mente de cosas negativas que están fuera de tu control solo te deja en un estado de queja constante, con el vaso medio vacío.
Al final no se trata de dejar de quejarse ni de ignorar lo difícil. Eso va a seguir existiendo y vamos a tener que enfrentarlo. Se trata de cultivar una mentalidad que nos permita hacerle frente. Prepararse para lo peor, pero siempre esperando lo mejor. Porque si estás todo el tiempo viendo problemas, el agobio termina llevándose toda tu atención.
Si algo aprendí en estos 14 años es que tengo que mantenerme optimista a pesar de los problemas. Porque tengo la fortuna de estar agotado por hacer algo que siempre soñé hacer. A veces termina la semana y pienso: “qué difícil fue esta semana”. Pero a los pocos segundos recuerdo que este es el difícil que yo elegí. Con el que alguna vez soñé.
Es maravilloso estar agotado por cumplir tus sueños. Estás exactamente donde siempre quisiste estar, viviendo la vida en tus términos. Y si miras alrededor con real atención, te vas a dar cuenta de todo lo maravilloso que te rodea.
Y eso también se entrena.
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