Los agregadores de fitness te quitan tu voz.
Hace unos días le pregunté a la inteligencia artificial dónde recomendaba entrenar en Santiago. Primera buena noticia: puso a Acción primero. Mi ego quedó contento. Entonces le pedí que ampliara los criterios y rankeara cada opción. Para mi sorpresa, quedamos segundos. El motivo fue categórico: el box que nos superó tenía reseñas en ClassPass.
Quedé confundido. Y después molesto.
Al día siguiente estaba en una reunión de Perfect Day Living y dentro de los participantes estaba Margaux Alvarez, que para quienes siguen CrossFit saben que compitió al más alto nivel. En un momento me preguntó directamente: ¿por qué no usas ClassPass?
Le di una respuesta corta. Pero decidí desarrollarla acá para quien le pueda servir.
ClassPass, y los agregadores de fitness en general, te hacen genérico. Te ponen al lado de cientos de otros centros vendiendo lo mismo. Y al hacer eso, te quitan lo único que realmente te diferencia: tu voz y la posibilidad de generar una conexión real con las personas que entran por tu puerta.
Porque si tienes un box de CrossFit, no estás en el negocio del fitness masivo. Estás en el negocio boutique. Estás en el negocio de las relaciones humanas. El sistema de entrenamiento es el medio. Lo importante son las conexiones que se construyen alrededor de él. Cuando alguien llega por un agregador, llega buscando entrenar un rato. Pasar un buen momento. Eso no es malo en sí mismo, pero no es el cliente que estamos buscando. El cliente que queremos es el que está dispuesto a conectar con lo que hacemos, a dejarse cambiar por el proceso, a quedarse.
Esa desconexión de objetivos hace que el agregador nunca funcione para lo que realmente necesitamos.
Y hay algo más que pocas personas ven. Cuando le traspasas a un agregador la responsabilidad de atraer personas, también le estás traspasando tu voz. Le estás dejando a alguien que no entiende lo que entregas, cómo lo entregas ni para quién lo haces, la tarea más importante que tiene tu negocio: comunicar su esencia. Y mientras crees que solucionaste el problema de los leads con tres o cinco clientes adicionales, el problema real persiste. Tu negocio sigue sin aprender a hablar por sí mismo. Sigue sin construir su propia historia. Y eso tiene un costo de oportunidad enorme.
Nunca he usado estos agregadores. Y nunca lo haría. Porque al poner una muleta en este problema, nos quedamos para siempre cojos. Nos quitamos la responsabilidad de resolver algo fundamental: construir nuestra propia voz, armar nuestra historia, y conectar directamente con las personas correctas.
Porque cuando delegas la conexión, erosionas lentamente tu negocio.
Y apagas su voz.
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