Construir el camino
Hubo un tiempo en que Acción era un negocio rentable con un equipo cansado y descontento.
En el papel, el sistema sonaba perfecto. Mi búsqueda de construir un equipo respondía a creer que tenía que delegar todos los roles. La clave era encontrar profesionales competentes que vinieran a hacer el trabajo que sabían hacer, el que un sistema educacional les había enseñado, sumado a la experiencia. Yo me encargaría de proveerles los medios para hacerlo bien, y de que la remuneración reflejara su aporte y les permitiera vivir. Todo tendría que salir bien.
No salió. Ese sistema no tomaba en consideración al individuo, no consideraba sus aspiraciones y no ponía sobre la balanza los incentivos correctos para que las personas se desarrollaran. Desde afuera parecía correcto, pero escondía muchos vicios. Después de un tiempo, la “motivación” se esfumaba. Era un excelente trabajo en comparación con otros, pero no creaba esperanza de algo mejor. Y el negocio, aunque rentable, vivía de un equilibrio tan débil que esos buenos resultados nunca llegaban a los que trabajaban en el proyecto.
No había incentivos para ser mejor. Todo estaba diseñado para “estar cómodo”. Y aprendí que esa comodidad estanca y genera una sensación de estar atrapado. La ausencia de estrés genera estrés. Me terminé atrapando en mi propio ideal.
De ese oscuro periodo saqué la lección más importante: crear un sistema cómodo es la receta para marchitar la esperanza en el largo plazo. Mi responsabilidad era crear las instancias para que quienes trabajan conmigo pudieran ver un futuro mejor. De lo contrario, siempre me iba a topar con la misma piedra: equipos funcionales por un tiempo, que dependían de la motivación, y que tarde o temprano se rompían.
Ahí nació la pregunta que terminó siendo la más relevante para el desarrollo de mi equipo:
¿Cuál es la carrera del coach?
La respuesta fue triste. En el modelo que existía, y que CrossFit promovía, parecía un camino bastante mal diseñado. Los incentivos apuntaban a un camino que terminaba en un despeñadero. Muchos de los que se certificaban, de los que invertían en tener más herramientas, terminaban saliendo del sistema por no ver más oportunidades. O, en la mayoría de los casos, terminaban abriendo su propio centro de entrenamiento. Eso los alejaba de entrenar y ayudar personas, y los ponía en un rol de administradores o emprendedores. El sistema sacaba a los coaches justo del lugar donde más valor generan.
Acá más de alguno dirá que eso es responsabilidad de cada uno. Por supuesto que lo es. Pero siempre van a existir los “outliers”, y ellos no definen hacia dónde se mueven las masas. Si queremos un ejército de coaches capacitados y con las herramientas para cambiar vidas, tenemos que poner los incentivos en los lugares correctos para que recorrer ese camino sea intuitivo. Si seguir perfeccionándose entrega mejores oportunidades, seguir perfeccionándose se vuelve la decisión obvia. Capacitarse tiene que tener un ROI.
Porque para mí, de eso se trata la motivación: de ver esperanza de llegar a donde queremos. En el momento en que dejamos de ver caminos y oportunidades, todo se vuelve oscuro y caemos en un espiral de desmotivación que pareciera hundirnos. No quería crear sistemas así. Quería crear esperanza.
Por eso, uno de mis principales objetivos en esta etapa de Acción es construir una carrera para el coach. Y acá he caído en otra trampa más de una vez: querer forzarlos a recorrer esos caminos. Eso no funciona. El que quiere tomar las oportunidades lo va a hacer, simplemente porque quiere más. Y yo no puedo obligar a nadie a querer más.
¿Van a llegar todos a la meta? Estoy seguro de que no. ¿Es un camino perfecto? Para nada, lo estoy moviendo constantemente. Pero no dejo de construirlo, porque si no logro eso, mi proyecto está destinado a desaparecer.
La motivación no se genera con la frase pegada en la muralla ni con los discursos impactantes.
No puedo hacer las sentadillas por ellos.
Pero sí puedo asegurarme de que el camino exista. De que la esperanza viva en Acción.
Comentarios
Publicar un comentario