Un lugar para todos o un lugar para algunos

Las últimas semanas el equipo de marketing de Acción ha estado haciendo un maravilloso trabajo mostrando cómo son y cómo viven las personas sus entrenamientos dentro de nuestros boxes. En cada uno de estos relatos se ha logrado plasmar de manera muy emotiva a cada uno de los individuos, su entorno y cómo estos interactúan con el deporte y la actividad física. Cada uno de estos videos ha logrado impactar a nivel comunicacional y ha permitido fortalecer de manera más clara el mensaje de Acción.

Pero ¿cuál es el mensaje de Acción?

Los números son uno de los mundos que me fascinan. Amo los indicadores y me encanta medir el progreso. Encontrar el indicador correcto que nos ayuda a movernos desde el punto A al B pone en juego mi curiosidad, me enfoca de manera clara en un objetivo y me permite crear planes cuyos resultados puedo ir midiendo con el tiempo. El éxito o el fracaso están en cada una de esas aventuras.

Pero si hay algo que los números no permiten es captar todo lo que pasa en el proceso. Eso se ve cuando logramos detenernos a observar lo que está sucediendo. No cuando medimos sino cuando observamos.

Cada una de las personas que salen en estas historias son parte de un conjunto de 1.000 personas que entrenan CrossFit con nosotros. Y ese número, que permite cuantificar un volumen, es exactamente lo que esconde la realidad de cada una de esas historias. Es lo que no permite ver lo que realmente es importante: al individuo detrás de esas 1.000 personas.

Al hacer un zoom in encontramos algo muy valioso. Al individuo. Encontramos esas historias que inspiran, que nos emocionan y que nos permiten ver por qué en algún momento nos enamoramos de esta linda forma de entrenar. Que a estas alturas es una linda forma de vivir la vida.

Y a eso apuntan las historias. Porque cada una de ellas no relata algo que pasó ayer. No capturan el momento, capturan a personas siendo ellas mismas, mostrándonos su estilo de vida. Vemos a una mamá que decide mantenerse en movimiento y usar este espacio para inculcar valores a su hijo. Vemos a David, que a pesar de su silla de ruedas entrena CrossFit, no como esos videos de atletas adaptados que nos inspiran con sus proezas, sino desde la cotidianidad, desde lo natural y real de su proceso. Vemos al Cleme, con todas sus particularidades, que es parte de Acción no porque exista un programa especial para él, sino porque este es un espacio que busca acoger a quienes quieran ser parte. Vemos a amigas, a padres, a personas normales que tratan de hacer cosas extraordinarias en su día a día.

Son parte de 1.000 personas. Lo que al plantearlo así le quita espectacularidad. Pero al verlos uno a uno podemos ver a estos héroes de la cotidianidad que nos sacan suspiros, que hacen que los ojitos se nos pongan llorosos y nos entregan esperanza. Esperanza de que las cosas son difíciles pero pueden ser mejores. Que el esfuerzo colectivo sí vale la pena.

Entonces, ¿cuál es el mensaje de Acción?

El esfuerzo lo pone cada uno. Acción vive del esfuerzo de cada una de las personas que conforman el proyecto. Coaches, equipo administrativo, alumnos, equipo de limpieza. Somos un gran equipo compuesto por cientos de personas. Pero cada una de esas personas también es un individuo que aporta a este proyecto desde su vereda. Y cada vez que seguimos intentándolo, que decidimos creer en este proyecto, no es para ser mejores nosotros. Es para que todos estemos un poquito mejor.

Porque hay algo lindo en cada una de las historias. No son historias de individualismo. Son historias de interacciones entre personas. Son historias de personas dentro de un espacio rodeadas de otras personas que se alegran cada día de verlas en sus puertas.

Somos una comunidad, pero por sobre todo somos individuos que decidimos que el fitness lo podíamos vivir en comunidad.

No como algo egoísta, sino como algo colectivo.

Que nos inspira a más.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La caída de un lider

Y porqué aún no dejamos CrossFit?

Cuando el liderazgo nos falla