Entradas

Encontrar la forma, proteger el fondo

Me lancé a emprender hace más de 10 años, sin tener muy claro lo que estaba haciendo, lo que significaba. Lo cierto es que nunca pensé en dedicarme a esto. La semilla del emprendimiento nunca estuvo en mi, al menos eso creo. Cuando comencé con el proyecto de Acción aspiraba a poder tener un ingreso adicional desarrollando un proyecto que me gustaba. Hasta ese momento creía que seguir desarrollando mi carrera por un camino tradicional era un obligación que tenía que hacer, era como el impuesto por ser adulto. Por lo que, buscando llenar mi vida de cosas que encendieran más la pasión, comencé a buscar formas de emprender. Terminé con esta maravillosa idea de emprendimiento deportivo entre manos. Hice unos cálculos, investigué algunas cosas y nos lanzamos. El camino ha estado lleno de aprendizajes. Lo cierto es que tenía poca idea de emprender, sabía más de finanzas, de estructura de una empresa. Indudablemente las herramientas que desarrollé en el mundo corporativo fueron de gran ayuda. ...

Aprender a pedir ayuda

¿Por qué a veces resulta tan difícil pedir ayuda?  En lo personal no me gusta pedir ayuda, a veces siento que es una señal de debilidad, de que no me la puedo. Pero lo cierto es que muchas veces no me la puedo y es genial sentir el apoyo y ayuda de otros. Sobre todo cuando las cosas se ponen muy difícil, cuando todo pareciera tan difícil. Con el tiempo, aprendiendo a liderar el proyecto de Acción, he tenido que aprender a pedir ayuda, he tenido que aprender a dejar mi EGO de lado y aceptar que no me la puedo solo, entender que no me la puedo solo y que eso está bien. Eso simplemente me hace más humano. Tengo mi red de apoyo que cuido y mantengo. Se que no estoy solo y que cuento con ellos. Tengo hace más de 4 años a un mentor que me acompaña en el desarrollo del proyecto. Es alguien a quien admiro y que me ayuda a resolver parte de los problemas profesionales que se me presentan. Tengo a una compañera de vida que constantemente me ayuda a encontrar el camino cuando me pierdo. Que m...

¿Todos somos Acción?

En el mundo de los negocios es muy común encontrar el término de "ponerse la camiseta". La verdad que nunca me ha gustado mucho, creo que es un término muy manoseado, que se presta para malas prácticas. No obstante creo que hay algunos puntos que aprender de este concepto. El proyecto de Acción ha tenido altos y bajos, de eso me he sentido un espectador de primera fila, nos ha tocado enfrentar todo tipo de situaciones. Situaciones alegres, momentos inolvidables pero también momentos complejos, amargos. Hemos reído y llorado en estas paredes. Hemos visto a muchas personas pasar por el proyecto, a cada un o de ellos, alumnos o parte de mi equipo, los recuerdo con cariño porque han ayudado a forjar este espacio y son parte fundamental de que aún podamos hacer esto que amamos. Esa construcción colectiva es la que me convence cada vez más de que todos somos Acción. De que este lindo proyecto, que tengo la suerte de liderar, se mantiene en pie no por mi esfuerzo, sino por el de tod...

Ese esquivo 1%

Hay harta literatura al respecto. La importancia del 1% cada día y como eso se termina convirtiendo en un interés compuesto. Ahí es dónde vemos los grandes avances, ahí es dónde encontramos el camino del éxito. Porque no importa el nombre que le pongamos al éxito, como lo definamos, esos incrementales del día a día son los que nos van a llevar cerca de nuestra meta, son los que nos acercan a eso que queremos. A lo que buscamos, a lo que añoramos. Pese a que el racional del párrafo anterior para mi cabeza es muy claro, cuesta vivir en ese proceso. Muchas veces esas pequeñas mejoras parecieran insuficientes, claramente en un gran plan un 1% de mejora parece como un pequeño paso en el camino a subir el everest, prácticamente insignificante. ¿Cómo hacemos para mantener la motivación, para mantener intacta nuestra convicción a pesar de esa sensación de estancamiento? Acá el pragmático responde que no hay un estancamiento. Que en realidad crecemos al 1% cada día y eso es un avance. Pero lo c...

Lo cotidiano

Un alto en lo cotidiano, eso son las vacaciones, pueden ser un espacio de descanso o simplemente de interrupción de la rutina. Cuando hablamos de rutina evocamos algo que parece inherentemente aburrido, tedioso. La rutina nos lleva a pensar en aquello que ejecutamos de manera automática, que no tiene entretención de por medio, es fome, es repetitivo, es tedioso. Creo que no tiene que ser así, o al menos considero que es importante construir una rutina diaria que sea interesante, que sea lo que tu quieres y que te lleve a conseguir las cosas que quieres. La importancia que tienen los hábitos, esas cosas rutinarias e iterativas, en construir nuestra vida es fundamental. Ahí es dónde encontramos la diferencia para alcanzar nuestras metas. Es por eso que, a pesar de las vacaciones ser un momento clave y entretenido para recargar energías. El 90% de nuestro tiempo lo pasamos en la rutina, en lo cotidiano, en el día a día. Creo que una labor fundamental para todos es buscar construir un día ...

Me quedé sin palabras

No acostumbro a quedarme callado, me cuesta, es uno de los rasgos que me complica mucho controlar. Entender que tengo dos oídos y una boca y que debería trabajar en escuchar más. Los que me conocen saben que a veces soy agotador. Si, hablo mucho, mi mente muchas veces funciona a toda velocidad. Ideas nuevas, conceptos, proyectos. Miles de cosas rondan cada día por mi cabeza. Pero me quedé sin palabras. Quiero ayudar a las personas, quiero que mi proyecto ayude a las personas. Eso es lo que sueño día a día. Entre quejas y molestias. Entre enojos y malos entendidos, vivo día a día tratando de armar un espacio que sea especial, un lugar que pueda marcar la diferencia. Y me quedé sin palabras. Hoy me quedo sin palabras porque siento que no lo estoy logrando. Hay alumnos que son parte de nuestras paredes, que son parte esencial de nuestra historia. Muchos han pasado por este lugar y han seguido su camino, pero los que realmente conectan con este espacio, siguen acá. No siguen acá por mi, no...

Un problema estructural

Recuerdo cuando salí de la Universidad y comencé a trabajar, tenía una sensación de tarea cumplida. Una parte de mi sentía que ya lo más complejo había terminado. Finalmente tenía mi título universitario, era Ingeniero Civil, una carrera bien tradicional y con buenas expectativas de renta, ¿Qué podía salir mal? Al poco andar me empiezo a dar cuenta de algo, estaba lleno de ingenieros. Al buscar trabajo me encontraba con cientos de personas postulando a los distintos trabajos y mi carrera o título profesional no me generaba gran diferenciación. Estaba plagado de cargos de "entrada" y me sentía bastante inútil en cada uno de ellos. Lo que había aprendido en la universidad, pese a que parecía muy interesante tenía poca aplicación real en cada uno de los trabajos que me tocó desempeñar. Al final era habilidades más relevantes las capacidades que fui generando en excel o manejo de programación y base de datos que todos los años que estudié ingeniería. Con el tiempo fui entendiendo...