¿Que vendrá en el futuro?
Siempre que enfrento el ejercicio de mirar hacia el futuro no puedo evitar reencontrarme con las sensaciones de la época del COVID. Ese período en el que todos mis intentos de anticipar lo que vendría fueron inútiles y en el que tuve que soltar, casi a la fuerza, la obsesión por controlar el futuro. Aun así, creo que proyectar sigue siendo un ejercicio valioso. No para adivinar lo que va a pasar, sino para comunicar una dirección. Porque más allá de que se logre o no, mucho de lo que imaginamos depende de variables que simplemente no controlamos. ¿Y qué depara el futuro del proyecto de Acción? En el último tiempo mi obsesión ha estado puesta en los resultados. En los resultados reales que pueden lograr nuestros alumnos y en el trabajo que hacemos para ayudarlos a conseguirlos. Porque de nada sirve poner a alguien en movimiento si eso no se traduce en lo que esa persona espera. Claro que es valioso mejorar la salud, recuperar la confianza, sentirse mejor. Pero por sobre todo está cumpli...