Claridad
Es impresionante lo rápido que pasan los días cuando estás emprendiendo. A veces recuerdo la época en la que trabajaba en el mundo corporativo, cuando mis responsabilidades estaban mucho más acotadas. Me dedicaba a analizar indicadores, armar reportes, ir a reuniones. El ritmo era distinto, pero lo que realmente se sentía distinto era el foco. Había mayor claridad. Aun cuando muchas veces uno no lograba ver la imagen completa, la dedicación era específica, profunda. Podías sostener horas de atención sobre un solo problema. De cierta manera, añoro ese pasado como una respuesta casi automática al caos que a veces significa emprender. ¿De qué caos hablo? Del caos de tener demasiadas cosas abiertas al mismo tiempo. De empezar la semana haciendo clases y, de pronto, recibir un mensaje de un coach que no podrá cubrir su turno de la tarde. Empiezas a buscar reemplazo. Recuerdas que tenías que grabar un video para Instagram. Piensas que no sabes cuándo fue la última clase de prueba del mes y q...