¿Y si subo mis precios y todos se van?

¿Y si subo mis precios y todos se van?

Si tienes un negocio de servicio y te aterra subir los precios, sigue leyendo. Esta columna es para ti.

La semana ha estado llena de conversaciones acerca del precio. Y en cada una de esas conversaciones se esconde algo más profundo: miedo, inseguridad, rechazo. El miedo a enfrentar nuestro verdadero valor. Acá es donde aparecen las preguntas difíciles:

¿Seré lo suficientemente valioso?

¿Es que yo no me veo tan “lindo” como para cobrar eso?

¿Y si se van donde es más barato?

Queremos dar un servicio extraordinario, pero queremos cobrar lo mismo que el resto. Y esa contradicción termina pasando la cuenta. El precio es una de las principales herramientas de diferenciación que tenemos para presentar nuestro servicio. Cumple un rol fundamental a la hora de definir para quién somos realmente. Pero esto esconde una verdad incómoda: si quieres ser valioso, no puedes ser para todos.

Y ahí aparece el verdadero problema. Dejar gente afuera. Que no todos te quieran. Que no todos te elijan. Porque el miedo al rechazo está profundamente metido en nuestro ADN y muchas veces es ese miedo el que nos frena de construir lo que realmente queremos.

Te voy a contar una historia.

Hace poco, trabajando con un box de CrossFit, estuvimos revisando su estrategia de precios. La decisión era clara: había que subirlos. El aumento era significativo y el dueño estaba lleno de dudas, lleno de miedo. Pensaba que todos se iban a ir, que el negocio podía terminar de un día para otro. Fuimos revisando paso a paso cómo hacerlo: la comunicación, los canales, las conversaciones con los alumnos.

¿Y qué pasó? Ninguno de sus miedos se hizo realidad.

¿Algunos se fueron? Sí, muy pocos.

¿El negocio se cayó? No, todo lo contrario.

Los que se fueron no valoraban el servicio. Y eso está bien. No puedes ser para todos. Con el tiempo, el miedo desapareció y apareció algo mucho más poderoso: claridad. Claridad de que hay personas que sí valoran lo que haces y que con ellas puedes seguir construyendo tu sueño.

Otra historia.

Un centro de entrenamiento más grande, lleno de descuentos heredados, promociones acumuladas y ventas constantemente rebajadas. La intención era clara: transformarlo en un gimnasio boutique, algo exclusivo. Pero acá viene la pregunta clave: ¿cómo construyes algo exclusivo si sigues cobrando como todos los demás?

Había que eliminar descuentos, ordenar precios y asumir que una estrategia de valor y una estrategia de volumen muchas veces se contraponen. El precio, en este caso, no solo afecta la sustentabilidad del negocio, también es una herramienta de marketing y posicionamiento. Si quieres ser exclusivo, no puedes parecerte al resto. ¿Hay miedo? Por supuesto. Pero también comenzamos a construir una estrategia coherente detrás.

Una última historia.

Un box con el que trabajo hace tiempo. Dan un excelente servicio, cuidan los detalles, se preocupan genuinamente por sus alumnos. Y aun así, han visto una caída constante en su cantidad de clientes. Hace rato venimos hablando de refinar su propuesta de valor y diferenciarse. Una de las decisiones clave es el precio. Pero el miedo aparece siempre: “¿y si no lo encuentran valioso?”

En la última conversación analizamos la competencia del sector. Cada nuevo gimnasio que aparece ofrece exactamente lo mismo. Eso, lejos de ser una amenaza, los pone en una posición privilegiada. Es el mejor momento para diferenciarse. La otra alternativa es entrar en una guerra de precios… y nadie gana ahí. Fue una conversación dura, incómoda, pero honesta. Llegó el momento de tomar decisiones que llevaban demasiado tiempo postergadas.

Todos queremos ser valiosos. Queremos que nuestros servicios impacten la vida de las personas. Y una de las cosas que más amo de trabajar con emprendedores es que la mayoría tiene un vínculo profundo con lo que hace. Creen en su servicio, lo construyen desde el cariño. Pero cuando algo nace desde el cariño, el rechazo duele. Y mucho.

Aun así, tenemos que aprender a mostrar nuestro valor, a diferenciarnos y a entender que el precio es una declaración de identidad. Dice quién eres, para quién eres y cuánto crees en lo que haces.

Mi sueño para este 2026 es que más centros de entrenamiento se atrevan a hacer las cosas distinto. Que dejen de vivir de descuentos, que encuentren su nicho, su mercado y su lugar. Que entiendan que no se trata de cobrar más por cobrar, sino de cobrar de manera coherente con el valor que entregan.

Si hoy sientes miedo de subir tus precios, me encantaría ayudarte en ese proceso. Escríbeme y empecemos a construir una versión clara y honesta de tu negocio este 2026.

Que tu negocio grite su valor desde el precio.

Yo te ayudo a lograrlo.

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