El siguiente próximo más pequeño primer paso
Estas últimas semanas he estado muy enfocado en ayudar emprendedores. Lo lindo de salir del mundo del fitness es que te permite absorber otras realidades, pero también te muestra con claridad las similitudes.
En las clases del box me ha tocado presenciar a personas que les da miedo el salto al cajón. Para los que no conocen el movimiento: en CrossFit saltamos al cajón como ejercicio de potencia. Lo complejo es que el cajón es un bloque de madera sumamente rígido. Como decimos en clases: "en la batalla entre el cajón y la canilla, aún no hemos visto una canilla que haya ganado." Es intimidante. Y es común ver a personas que se quedan paralizadas ante eso.
Lo que hace un buen coach en esa situación no es insistir. Es ir a un cajón más bajo. Buscar el primer paso, el más pequeño, el que desbloquea el avanzar. El que saca a la persona de la parálisis y la pone en movimiento. Y si con el cajón más bajo todavía no se atreve, el coach le toma la mano. Para que no se sienta sola. Para que vuelva a sentir que puede.
El 100% de las veces he presenciado el momento en que la persona lo logra. De ahí en adelante, todo puede pasar.
Lo mismo lo veo todos los días con los emprendedores.
James, uno de los emprendedores con los que trabajo, tiene clarísimo el objetivo. Sabe hacia dónde quiere ir. Pero constantemente se paraliza y se va enredando en otras cosas. Le cuesta dar ese primer paso. Entonces tenemos que estar recordándole: primero los ingresos, primero esto, vamos de a poco. A veces hay que llevarlo de la mano. A veces hay que ponerle el cajón más bajo y esperar que se atreva.
Y James no es la excepción. Es la norma.
Lo veo en mis coaches construyendo su nicho. Lo veo en emprendedores que llevan semanas pensando en la decisión final sin dar el pequeño paso de empezar a hablarle a una audiencia. Atrapados contemplando el cajón más alto, ideando un plan y otro, postergando. La montaña es tan grande que los paraliza.
Y mientras tanto consumen. Videos, podcasts, libros, herramientas de inteligencia artificial que generan planes que en el papel parecen fantásticos. Todo eso se siente como trabajo. Pero no lo es. Es evasión disfrazada de preparación. Es quedarse mirando el cajón sin saltar.
En inglés tienen una frase que me gusta: "¿Cómo te comes un elefante? Un bocado a la vez." No de un golpe. No con el plan perfecto. Con el primer paso más pequeño que puedas dar hoy en la dirección correcta.
Así que la próxima vez que te enfrentes a ese cajón que te paraliza, hazte una sola pregunta: ¿cuál es el paso más pequeño que puedo dar ahora mismo hacia ese objetivo? Ejecútalo. Cuando lo termines, vuelve a hacerte la misma pregunta. Un paso a la vez, recuperando la confianza de cada pequeño avance.
Y si en algún momento te vuelves a sentir estancado, busca a alguien que te tome de la mano.
A veces ese es el paso correcto.
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