¿Cómo se recupera la confianza?
Hace unas semanas leí que Gimnasios Energy se declaró en quiebra. Antes había sido Cardiopilates. Antes, Pacific. Tres actores grandes del mercado del fitness en Chile, caídos en menos de un año.
Mi primera reacción fue la misma cada vez: ¿qué me hace pensar que Acción no podría estar ahí en algún momento?
No conozco a las personas detrás de esos proyectos. Pero conozco el mercado, lleva quince años golpeándome, y sé que ninguno está exento de las mismas reglas.
En redes sociales, cada cierre desata la misma rabia. Personas que se sintieron estafadas, que perdieron su segundo hogar, coaches que perdieron su trabajo. Esa emocionalidad es legítima, pero busca un responsable, y el responsable siempre es la persona detrás del proyecto. El villano de la historia.
No los voy a defender porque no los conozco. Pero la mayoría de quienes entran a este mercado lo hacen con ganas reales de impactar vidas, viendo también una oportunidad de negocio legítima. Eso no tiene nada de malo. Así se construyen las economías.
Lo que decide si un proyecto sobrevive no es la intención. Es el tiempo. Y el tiempo no juzga, simplemente expone.
La pandemia cambió las reglas de una manera que todavía estamos digiriendo. El mercado estaba concentrado en pocos actores grandes, con economías de escala, que definían cómo se hacían las cosas. Pacific y Energy tenían esa posición. Pero la pandemia dejó deudas para quienes sobrevivimos, y trajo una explosión de nuevos actores atraídos por la promesa de emprender. Los hábitos de las personas cambiaron, forzados pero cambiaron. Cuando todo se asentó, el mercado ya no se parecía al de antes. Y no todos lograron adaptarse a tiempo.
Ahí aparece el mercado, implacable. No le importa si es justo. Si no cumples las reglas, te expulsa.
Llevo catorce años en este mercado. La pregunta que me hago no es qué hicieron mal Pacific, Cardiopilates o Energy. Es qué tengo que seguir haciendo yo para no terminar ahí.
Y acá quiero ser honesto en las dos direcciones.
Acción hoy está en un buen lugar. No voy a fingir fragilidad que no existe. Después de la pandemia nos costó, como a todos, pero nos hemos ido levantando de manera sostenida. Hoy estamos estables, consolidando. Sigo invirtiendo en el proyecto, seguimos desarrollando nuevas líneas, seguimos invirtiendo en que nuestros coaches crezcan. Vengo llegando de una conferencia en Chicago, buscando qué están haciendo otros, cómo seguir adaptándonos.
Pero estar en un buen lugar hoy no es garantía de nada para los próximos cinco o diez años. El mal manejo administrativo casi siempre es consecuencia de algo más profundo: dejar de entender cuál es tu propuesta de valor, para quién, y por qué debería seguir importando en el futuro.
Por eso seguimos construyendo. No porque estemos en crisis, sino porque la estabilidad de hoy solo se mantiene si seguimos moviéndonos. Quiero que Acción esté acá los próximos veinte o treinta años, y eso no se logra defendiendo lo que ya construimos. Se logra en búsqueda constante, basados en nuestros valores y en el valor real que aportamos.
Eso no nos asegura nada. Pero sí asegura que seguimos en la pelea.
Mi responsabilidad en esta etapa no es señalar al que cayó. Es dar la cara, ayudar a restaurar la confianza de quienes seguimos acá, y tomar en serio lo que significa liderar en un mercado turbulento. Porque mañana, sin el trabajo constante, cualquiera de nosotros podría estar en esa lista.
La misión es simple de decir y difícil de hacer: generar más impacto, ser mejores. Eso no se logra copiando la última tendencia ni defendiendo lo que ya funcionó. Se logra con constancia, trabajo, y la disposición a cambiar antes de que el mercado te obligue a hacerlo.
¿Estás listo para liderar tu gimnasio desde el frente?
La confianza se recupera enfrentando los errores, dando la cara, sin esconderse detrás de una marca y poniendonos siempre al frente. ¿Estás listo?
Comentarios
Publicar un comentario