Los tres números que tu negocio necesita que conozcas
Esta ya debe ser la vez número cien que escribo sobre este tema. Y voy a seguir escribiéndolo hasta que deje de ser necesario. Porque sigo viendo el mismo error, en emprendedores inteligentes, apasionados, con buenos productos y buenos equipos, que evaden los números como si el problema fuera a desaparecer solo.
No desaparece. Crece.
Hace un tiempo empecé a entrenar Jiu Jitsu. El proceso ha sido difícil. Aprender una técnica nueva implica primero entenderla, después repetirla muchas veces en los drills, y finalmente llegar al momento en que aparece sola en una lucha real, sin que tengas que pensarla. Parece magia. No lo es. Es el resultado de repeticiones conscientes e intencionadas hasta que el movimiento pasa del cerebro lento, el que razona, al cerebro rápido, el que actúa sin procesar.
Con los números pasa exactamente lo mismo. No se trata de entenderlos una vez. Se trata de hacerles repeticiones hasta que empiecen a hablarte.
Hay tres números que todo emprendedor necesita conocer. No todos tienen la misma frecuencia de revisión. No todos tienen el mismo nivel de urgencia. Pero los tres son obligatorios.
El primero son las ventas.
Es el número con el que la mayoría de los emprendedores tienen más familiaridad. Cuando me reúno con alguien y me dice "necesito aumentar mis ventas", al menos sé que ese número existe en su radar. Es un buen punto de partida. Las ventas te cuentan una parte de la historia, no toda, pero son el primer dato que necesitas tener claro. ¿Cuánto vendiste hoy, esta semana, este mes? ¿De dónde vienen esas ventas? ¿Qué canales funcionan mejor? Yo reviso mis ventas diariamente. Es el número más vivo del negocio y el que puedes mover más rápido.
El segundo es la rentabilidad.
Acá es donde las cosas se complican. Y donde encuentro las peores prácticas. Gastos no contabilizados, cuentas personales mezcladas con las del negocio, trabajo del dueño que no aparece en ningún costo. El resultado es un número que nadie quiere ver porque armarlo bien toma esfuerzo y lo que muestra a veces duele.
Pero si no conoces la rentabilidad de tu negocio, estás navegando a ojos cerrados. Sin importar qué tan bien se sientan las cosas, sin este número no tienes información real.
Yo reviso este número todos los meses y mantengo una meta clara de porcentaje. Si estás en un negocio de valor y no de volumen, apunta a un treinta por ciento de rentabilidad neta. Ese número no es un lujo. Es el mínimo que asegura que tu negocio puede sobrevivir un golpe y seguir en pie.
El tercero es el flujo de caja.
En los libros de negocios lo dicen sin rodeos: cash flow is king. Y es verdad. El flujo de caja es la razón más común por la que los proyectos mueren. Puedes tener buenas ventas y rentabilidad positiva en el papel, y aun así quedarte sin caja para pagar tus obligaciones.
Si cuando llegas a ese momento la solución es un crédito, no pagarte a ti mismo, o meter más plata de tu bolsillo, te digo algo con franqueza: estás comprando tiempo, no resolviendo el problema. Si no cambias lo que genera ese resultado, se va a repetir.
Mi método es simple. Todos los lunes reviso las cuentas corrientes, las comparo con la semana anterior, y evalúo si el flujo fue positivo o negativo. Reviso la tendencia del mes. Si va a la baja, necesito entender por qué antes de que el problema se haga más grande.
Hace muchos años, cuando todavía trabajaba en el mundo corporativo, tuve un jefe que bloqueaba tiempo en su agenda para revisar números conmigo. Un día, sentados frente a una sábana de datos, me dijo algo que en el momento me pareció casi tonto: "Daniel, tienes que mirar los números una y otra vez. Va a llegar un momento en que los números te van a hablar."
Hoy sé que tenía razón. En catorce años de llevar mi negocio nunca he soltado los números. Los conozco, los entiendo, dejo que me guíen a las preguntas correctas. Cuando algo no cuadra, los números me lo dicen antes de que lo sienta en otra parte.
Y acá quiero ser directo con algo.
Muchos emprendedores me dicen que son malos para los números. Que no son ingenieros. Que eso no es lo suyo. Y desde esa creencia abdican, se alejan, dejan que ese aspecto del negocio funcione solo o no funcione. Y el negocio lo sufre en silencio hasta que ya no puede más.
No ser bueno con los números no es una condición permanente. Es el resultado de no haber hecho las repeticiones. Como en el Jiu Jitsu, como en el ajedrez, como en cualquier habilidad que vale la pena tener.
Si llevas tiempo evadiendo esta parte de tu negocio, si sientes ese pánico cuando alguien menciona el estado de resultados o el flujo de caja, este es el momento de cambiar eso. No porque sea fácil. Porque es necesario.
Y si necesitas una mano para empezar, aquí estoy.
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