Cuando toca pasar de moda

Llegué a CrossFit en 2012 porque estaba de moda. Lo admito sin problema. Era algo distinto, una forma de entrenar que nadie había visto antes, y esa energía me atrapó. Pero esa razón no tiene nada que ver con la que tengo hoy para seguir acá, más de catorce años después. La moda pasó. Yo me quedé. Y la diferencia entre esas dos cosas es lo que quiero explorar.

CrossFit lleva alrededor de 25 años en la industria del fitness. Los primeros diez fue una contracultura, algo underground que practicaban algunos locos por fuera del mundo del fitness convencional. Los siguientes diez fue una explosión: los acuerdos con Reebok, los CrossFit Games, miles de afiliados alrededor del mundo, crecimiento exponencial. Después llegó el COVID, y el mundo del CrossFit nunca volvió a ser lo mismo. Su popularidad se estancó. La moda, en gran parte, pasó.

Y lo que quedó después de que la moda pasó es lo interesante.

Porque las modas responden a algo real en el comportamiento humano. Buscamos pertenecer, queremos ser parte de algo, y de manera instintiva nos adherimos a lo que la mayoría está consumiendo. Si tantos lo hacen, algo debe tener. En una primera etapa eso tiene sentido. El problema es lo que viene después. Si con el tiempo esa moda no es capaz de cumplir un rol genuino en tu vida, si no conecta con algo más profundo que el impulso de pertenecer, simplemente se desvanece. No por mala suerte. Porque no tenía fondo.

Y el único juez capaz de revelar eso es el tiempo.

No mi opinión. No la tuya. No la de ningún experto de la industria. Solo el paso del tiempo revela si algo que llegó como moda tiene la sustancia suficiente para quedarse. Eso es lo que no podemos saber hoy sobre Hyrox, sobre cualquier tendencia nueva, sobre cualquier cosa que explota en popularidad. Podemos tener intuiciones, podemos hacer análisis, pero la respuesta real solo llega con los años.

Esta semana usé inteligencia artificial para analizar catorce años de datos financieros de Acción y compararlo con lo que está pasando en el mercado del fitness. El análisis fue interesante. Pero la recomendación fue predecible: rebrandea todo a Hyrox, aprovecha la ola, asegura el crecimiento. Hasta que aparezca la siguiente moda, claro.

La IA tenía razón en los datos. Y estaba completamente equivocada en lo que importa.

Porque la pregunta no es qué está creciendo ahora. La pregunta es qué quieres construir y por qué. Y eso no lo responde ningún análisis de mercado.

No tengo nada contra Hyrox. Me parece genuinamente positivo que exista un evento de fitness que motive a personas a desafiarse. Pero no es lo que quiero hacer, igual que nunca me interesó entrenar a personas para competir en los Games. Hace mucho tiempo que mis razones por estar acá dejaron de tener que ver con la moda y empezaron a tener que ver con lo que creo. Creo que CrossFit puede ayudar a las personas a vivir más y mejor. Creo que necesitas una metodología que trabaje todas tus capacidades físicas y entienda cómo el envejecimiento las afecta. Creo que necesitas un coach que te acompañe y una comunidad que viva en torno a vivir mejor, no a competir mejor. Eso es lo que quiero construir. Eso es lo que me quedé a construir cuando la moda pasó.

CrossFit cometió errores graves en el proceso. Y creo que la moda la mató la misma marca, no la competencia. Ahora está en los que quedamos demostrar si lo que construimos tiene la sustancia suficiente para soportar el paso del tiempo, o si sucumbiremos como un recuerdo de lo que alguna vez pareció ser una fuerza capaz de cambiar el mundo.

El tiempo dirá. Como siempre.

CrossFit no es para todos. Es para algunos que quieren vivir mejor, que no le temen a la dificultad, y que están dispuestos a intentarlo.

Y eso no lo hacen por moda. Lo hacen por convicción, por conexión.

Y eso nunca va a pasar de moda.

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