4 ingredientes del Emprendedor
Hace unos días escribí sobre mi experiencia en una reunión de afiliados de CrossFit en Mendoza. Pese al descontento que expresé, hubo un momento que me pareció valioso y que quiero desarrollar. Se presentó un marco de cuatro características fundamentales para quien lidera un box o centro de entrenamiento. Las comparto tal como las escuché:
Amor por CrossFit
Personas
Liderazgo / Ventas / Influencia
Números
Estoy de acuerdo con las cuatro. Tengo dudas sobre presentarlas como una jerarquía. Y esa diferencia importa más de lo que parece.
Antes de desarrollarlas, quiero hacer una cosa: cambiar "amor por CrossFit" por "pasión por lo que quieres entregar al mundo". Porque lo que voy a describir no aplica solo a los dueños de boxes. Aplica a cualquier emprendedor que quiera construir algo que dure.
La pasión. No se trata de amor ciego por una marca. Se trata de una curiosidad infinita por saber más, aprender más, cuestionar más. De tener algo que no puedes guardarte para ti. Esa pasión se transmite sin que lo intentes, y su ausencia también. Los que seguimos en esto después de tantos años no es porque seamos los más inteligentes ni los más hábiles. Es porque creemos en lo que hacemos y eso se nota en cada decisión, en cada clase, en cada conversación. Cultivar esa pasión y mantenerla viva no es opcional. Es el motor de todo lo demás.
Las personas. Querer compartir esa pasión con el mundo implica que las personas te tienen que importar de verdad. No porque hay un acuerdo comercial de por medio, sino porque genuinamente quieres impactar su vida. Acá está una de las diferencias más importantes entre ser atleta y ser coach. El atleta tiene sus objetivos en el centro. El coach tiene a las personas en el centro. Esa vocación de servicio no se finge. O está o no está. Y si no está, eventualmente se nota.
El liderazgo, la venta, la influencia. Acá muchos miran con desagrado. Yo amo lo que hago y todos lo van a querer porque es bueno. La realidad es que si tienes algo extraordinario pero no sabes comunicarlo, no sabes influir, no sabes liderar, eventualmente puedes desaparecer con todo tu talento intacto. Cada vez que logro influir en alguien amplifico el impacto de lo que hago. Llego a más personas, ayudo a más personas. Y a medida que creces, el liderazgo se vuelve más exigente. Esta posición es compleja y muchos llegamos a ella con muchas ganas pero pocas herramientas. Como cualquier habilidad, se desarrolla. Pero requiere repeticiones. Empieza ya.
Los números. Acá estoy en completo desacuerdo con ponerlos al final. No por capricho, sino porque poner los números al final es exactamente cómo muchos emprendedores terminan chocando sin haber visto venir el golpe. Si no estás conectado con tus números no puedes navegar en la dirección correcta. Abdicar esa responsabilidad es el equivalente a navegar sin brújula. Eventualmente vas a chocar, y lo peor es que no vas a saber con qué. Los números te dicen en qué punto del camino estás, qué tan sostenible es lo que construiste, y qué te falta para llegar donde quieres. No puedes liderar lo que no entiendes.
Ahora bien, el problema real no es cuál de estas cuatro va primero. El problema es creer que se pueden jerarquizar.
Piénsalo como las capacidades físicas en CrossFit. Si entrenas solo fuerza y abandonas la resistencia, el día que te enfrentes a un desafío que requiera resistencia, vas a sufrir. Lo mismo pasa con estas cuatro habilidades. Descuidar la pasión te deja sin dirección. Dejar de conectar con las personas te deja sin propósito. No desarrollar tu capacidad de influir te deja sin alcance. Ignorar los números te deja sin rumbo. No es una u otra. No es una antes que la otra. Es trabajar las cuatro de manera incesante y en paralelo.
Cultivar la pasión y mantenerla viva. Trabajar en entender a las personas, en su psicología, en lo que las mueve. Aprender a influir, a conectar, a liderar. Y mantener una obsesión sana con los números que te permita entender el camino que estás recorriendo.
Cuando escuché estas cuatro características en Mendoza estuve de acuerdo. Mi pasión por la metodología sigue viva, pese al descontento con la marca. Conectar con personas es uno de mis objetivos diarios. El liderazgo y la venta son habilidades en las que trabajo constantemente. Y los números son una herramienta que uso todos los días.
Si estás emprendiendo, hazte una pregunta honesta: ¿cuál de estas cuatro estás descuidando? Porque ahí, probablemente, está tu próximo desafío.
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