Los mejores entrenadores

Hace un tiempo que ese es el sueño que ronda en mi cabeza: tener a los mejores entrenadores en Acción CrossFit. Creo que ese sueño estuvo ahí desde el primer día. Siempre quise rodearme de los mejores, trabajar con los mejores.

Pero tarde o temprano surge una pregunta inevitable:

¿Qué define realmente al mejor entrenador?

Al principio busqué por el camino que parecía lógico. Miré carreras universitarias, certificaciones, títulos, cursos… Pensé que mientras más estudios tuviera un entrenador, mejor sería. Pero la decepción fue grande. No encontré ahí lo que buscaba. Y esa frustración me reveló un problema aún mayor: yo mismo no tenía clara la definición de “mejor entrenador”. Solo tenía el deseo, no el criterio.

Con el tiempo empecé a notar cualidades que sí estaban presentes en quienes realmente impactaban a las personas: conexión, empatía, carisma, comunicación, presencia, actitud. Todas cosas que no venían en ningún currículum académico. Muchos entrenadores que traían esas habilidades las habían desarrollado en la vida, no en la universidad.

Pero tampoco era tan simple. Algunos tenían un carisma enorme… y cero profesionalismo. Se apoyaban tanto en su personalidad que todo se les perdonaba. Entonces entendí: tampoco bastaba con eso.

Cuando preguntaba a otros entrenadores quién era “el mejor”, recibía respuestas que me dejaban aún más desconcertado:

• “El que es más fuerte.”
• “El que tiene más certificaciones.”
• “El que usa un lenguaje más técnico.”

La lógica parecía ser que hablar de músculos complicados te convierte automáticamente en experto. Y ahí sí me decepcioné por completo. ¿Eso es lo que entendemos por ser un buen entrenador?

¿Quiénes son realmente los mejores entrenadores?

Creo que lo primero es responder: 
¿buenos para qué?
¿Cuál es la función que deben cumplir?
¿Cuál es el objetivo que deben lograr?

En fitness —por más que queramos adornarlo— el mejor entrenador es el que logra mejores resultados con sus clientes. Resultados definidos por ellos, no por ti. Para eso necesitas conocerlos, entenderlos, saber qué les duele, qué los frustra, qué los motiva. Necesitas ver a la persona antes que al músculo.

Y acá es donde me cayó una verdad que casi me da vergüenza admitir: llevo 14 años en este rubro y recién ahora me estoy tomando el tiempo de entender profundamente a las personas que entreno.

Semana a semana me siento a escuchar, a preguntar, a tratar de entender qué buscan realmente y cómo ayudarlos. Y lo he entendido por fin:

Ser un buen entrenador no se trata de cuántos cursos tienes
ni de qué tan simpático eres.
Se trata de dar resultados.

Esa es la responsabilidad. Ese es el trabajo.

Entonces, ¿quién es el mejor entrenador?

Hoy, para mí, es quien consistentemente ayuda a sus clientes a pasar del punto A al punto B con el menor desgaste, la mayor claridad y el mayor impacto.
Es quien sabe conectar con una persona, entenderla y acompañarla.
Es quien estudia a los seres humanos, no solo los movimientos.
Es quien entiende que no puede ser bueno para todos,
solo para los correctos.

Y los “correctos” son aquellos a quienes realmente les cambia la vida.

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